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ACECHANZA SOBRE EL ACUÍFERO GUARANI

Por Elsa Claro

Hechos hasta hace poco insólitos se convierten en los más naturales al calor de una dudosa actualidad que, como las modas, recicla viejos estilos y apetencias.

Uno de tantos casos puede encontrarse en la Unión Europea y su espera de la respuesta que debe darle la Organización Mundial de Comercio sobre su moción para que el agua sea considerada una mercancía.

La OMC, que solo en apariencia ha destrabado la Ronda de Doha, con acuerdos preliminares para eliminar las subvenciones agrícolas, pero que no dio plazos ni calendario para hacerlo, debe resolver este otro asunto en los próximos meses y ha de hacerlo con buen tino porque se trata de algo que pudiera provocar nuevas guerras, potenciar otras o abrirle nuevos caminos a las avaricia imperial, engolfada en tener bajo su control todo cuanto se presume escaseará en un futuro que se acerca a ritmo de vértigo.

La extraordinaria riqueza acuífera de la Triple Frontera, sitio de la geografía latinoamericana donde convergen Brasil, Paraguay y Argentina, es uno de esos objetivos. El inmenso territorio que atesora en el subsuelo 50 mil kilómetros cúbicos de agua, podría abastecer a 6 mil millones de personas durante 200 años, pero Washington se considera dueño de esa maravilla y por si otros piensan diferente, hace rato viene actuando para garantizar que no existan contendientes.

Estados Unidos ha dedicado importantes sumas de dinero para hacerse disimuladamente de la zona... a través de otros. Algunas de sus fachadas para hacerse del enclave son el Banco Mundial y la OEA, a los cuales ha empleado en programas de desarrollo destinados a tener esa pica avanzada en el enclave. También, y con el pretexto de que el extremismo islámico se ha asentado en el área, viene arrancado compromisos a los gobiernos concernidos para dislocar sus tropas, cuya verdadera misión sería el control de los caudales de agua.

Para redondear el asunto, ya tienen hasta libros de geografía donde se asienta el área como si en este mismo momento estuviera bajo su control por órdenes de Naciones Unidas.

Explican en esos textos que el organismo mundial les encargó la custodia de la gigantesca y vital reserva de líquido, porque los gobiernos de los países donde se encuentra eran corruptos e irresponsables.

Las diferentes administraciones norteamericanas toleraron sin denuncias ni sanciones a la dictadura del paraguayo Alfredo Stroessner, con la cual tuvieron larga y cercana colaboración y le permitieron que usara la Triple Frontera como zona de contrabando ilícito, al tiempo que ellos mismos la utilizaron como uno de los pasajes a través de los cuales suministraron armas a la contra antisandinista de Nicaragua cuando el Congreso lo tenía prohibido.

Las características del área permitieron trasiegos de esa naturaleza y quizás basándose en tales truculencias, han previsto situarla como lugar de encuentro de hipotéticas células terroristas.

El propósito real es el establecimiento de bases militares para garantizar el control deseado sobre la comarca, pues a semejanza -o como parte de- el Plan Colombia, tienen la militarización del territorio como el modo más seguro de anticiparse y vencer. Cualquier pretexto sirve cuando no tanto les importa qué piensen los demás.

Estos movimientos no han escapado a la percepción de los pobladores autóctonos quienes ya han realizado varias reuniones para analizar los progresos de Washington y denunciar tales proyectos. La próxima cita debe realizarse en octubre venidero y precisamente tiene como mecanismo de urgencia la solicitud europea a la OMC.

Y es que también en este tema el Viejo Continente, no atreviéndose a competir frontalmente con Estados Unidos, se le subordina. Se tiene por entendido que al menos Holanda y Alemania están participando de manera directa o colateral con el plan estadounidense avanzado a través del Banco Mundial y la OEA.

Si la propuesta de mercantilizar el agua prospera, puede ser una vía para que otras naciones compren trozos de ese espacio clave a personas privadas que posean parte de ellas o a gobiernos venales. No sería la primera vez que se otorgan grandes recursos para su explotación foránea, sin pensar en que la prioridad es de quienes la tienen y que siempre existe un urgido después.

Hasta el momento, solo comunidades indígenas y figuras progresistas se han ocupado de hacer público el entramado en marcha para despojar al continente –quizás al mundo mismo- de la gigantesca reserva acuífera guaraní, que al decir del premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, es uno de los ejes geopolíticos de Estados Unidos para someter y exprimir por completo a Latinoamérica. ¿ Exagera? No lo parece.

 

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