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GUANTÁNAMO: ¿DE MALO PARA PEOR?

Por Elsa Claro
27 de febrero de 2006

Un grupo importante y destacado de expertos en derechos humanos y política internacional han precisado su inquietud por la reacción despectiva de Estados Unidos ante el reclamo generalizado de que cierre la base naval de Guantánamo y erradique el cuestionable proceder que allí aplica a unos 500 prisioneros que mantiene en una quimera legal, mientras viola decretos, protocolos y convenciones universalmente aceptadas, incluso –se supone- por ellos.

Otro temor que despierta en esos especialistas o en gente llana es la posibilidad de que si las reacciones del mundo ante esta anomalía obligaren al gabinete Bush a clausurar la nefasta instalación, EE.UU. pudiera reubicar a esos presos en sitios igualmente tenebrosos pero menos visibles, donde le sería posible continuar aplicando métodos punibles contra esas personas.

Es lógico el recelo pues Washington no acepta, sino minimiza y rechaza, el informe de los cinco especialistas de Naciones Unidas que en primer término denuncian el trato inhumano e ilegal tanto de las detenciones (sin cargos, sin pruebas, sin derecho en fin al habeas corpus) como del posterior régimen en el día a día penal, que según reportes de los propios afectados, incluye la alimentación forzada con recursos dolorosos, (eso tipifica como tortura) de aquellos declarados en huelga de hambre como protesta, justamente, del muchas veces infundado encarcelamiento, (entre el 75 y el 90% de los detenidos iraquíes por las fuerzas de ocupación fue excarcelado sin que se le hubiera presentado o probado cargo alguno. Algo similar le sucede a los detenidos en territorio norteamericano) o debido a las degradante condiciones a que se les somete.

Según otros trascendidos de prensa, la Comandancia de Investigación Criminal del Ejército estadounidense archiva 1 325 documentos, fotos y vídeos de las torturas y los asesinatos cometidos en la prisión de Abu Ghraib, por soldados estadounidenses, funcionarios de la CIA, otras agencias estadounidenses y se supone que sus homólogos israelíes también hayan colaborado en el empleo de estos métodos a los cuales denominan técnicas de interrogatorio. El material clasificado contiene imágenes de vejaciones a menores y mujeres. De Guantánamo pudieran existir expedientes y gráficos similares que, sin la meno duda, alguna vez se conocerán.

El reporte de los expertos de ONU sobre el funcionamiento de Guantánamo, le sirvió a Europa para liberase de culpas. El problema había sido denunciado por Cuba en diversos foros y organismos de las Naciones Unidas y en particular durante la 60 Sesión de la nada recomendable Comisión de Derechos Humanos, (Ojo: EE.UU. pretende crear otra peor) los representantes europeos dijeron que preferían discutir bilateralmente con su socio transatlántico el espinoso tema. Al año siguiente y en igual contexto, esos mismos comisionados del Viejo Continente se opusieron al proyecto de Resolución cubano (Tema 17 L88) en el cual se "solicitaba al Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos la información necesaria para poner en claro las condiciones de vida y el status jurídico de los detenidos" en la base naval devenida centro de torturas.

Ahora –aunque tardío es meritorio, por supuesto- el europarlamento, la Comisión de la Unión Europea y algunos países por separado, apoyan el pedido del organismo internacional para que se cierre esa instalación.

En cuanto a los juristas y personalidades inquietas por el destino ulterior de estos infelices, es razonable escuchar sus consideraciones para que no ocurra que de malo se pase a más infame. El grupo que realizó el informe plantea no solo el cierre de esta cárcel, sino que los detenidos sean llevados a un proceso desprejuiciado, ante un tribunal como la Corte Penal, por ejemplo, que no sea parte comprometida con un gobierno que insiste en dar por buenos métodos que todos rechazan.

Estados Unidos tendrá que darle algún status a estos detenidos, quienes deben estar muy desesperados cuando hay registros sobre intentos de suicido tan drásticos como morderse las venas. Y cualquiera sea la condición que les den tendrán que ceñirse a la legalidad correspondiente y que hasta el momento está siendo descaradamente violada. Si los peritos independientes o los funcionarios de la ONU dudan de los pasos que pudiera dar Bush sobre el tema y temen que incluso el asunto pudiera agravarse, razones debe haber para esas desconfianzas ¿no?.

 

 

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