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IRAQ: NO HAY PRINCIPIO SIN FINAL

Por : Elsa Claro
30 de enero de 2007

Pudiera suponerse que la presencia de una mayoría demócrata en ambas cámaras del congreso norteamericano y las marcadas reservas de muchos de ellos y no pocos republicanos, induciría a George W. Bush a asumir una política de mayor prudencia sobre todo en lo que respecta a Iraq. Es lo que habría hecho si, además, escuchara las quejas de los estadounidenses y el criterio internacional al respecto.

La concentración en Washington de medio millón de personas, exigiéndole a los diputados que frenen esa guerra y expresiones parecidas en 100 ciudades de la Unión, el día 27 de enero, es otra prueba del rechazo al envío de más tropa y a la continuidad de la ocupación.

Todas las encuestas dentro y fuera de EE. UU. indican que se repudia la política del mandatario quien parece decidido a jugárselo todo a una sola ficha. Es lo que sugiere la decisión de enviar 23 000 soldados más a Bagdad y aumentar también las tropas dislocadas en Afganistán.

Parece que para detener la tendencia hará falta lo que están pidiendo los propios estadounidenses: las resoluciones de las dos cámaras sobre el tema deben ser vinculantes, de obligado cumplimiento, porque no es suficiente quejarse. El momento requiere de acciones.

Así lo vienen indicando los hechos. Condolezza Rice convocó en nombre de su gobierno a los socios de la OTAN para instarles a que se adelantaran a una hipotética ofensiva de primavera que supuestamente realizarán la resistencia afgana. Con 10 600 millones de dólares por delante y 3 200 soldados en refuerzo de los 23 000 que tienen en la nación centroasiática, se proponen una ofensiva a fondo y para ello recaban la asistencia de sus aliados europeos.

No se suponía que fuera la misión de esas tropas cuando meses atrás al OTAN se hizo cargo de comandar los efectivos dislocadas en este país, pues al menos de cara a la prensa se hizo mucho hincapié en que la labor a encaminar era de paz y reconstrucción.

Salieron a relucir los fracasos de empresas norteamericanas a las cuales se les encargó construir carreteras y edificaciones sociales que se han desmoronado como castillos de arena, porque usaron malos y pocos materiales para obtener mayores ganancias.

A bolsillos así fue a parar mucho de los 14 000 millones anteriores gastados por Washington en estos menesteres, sin que lograran hasta ahora el control real de ese país pues ni siquiera la capital, Kabul, es segura.

La determinación de instar a sus socios para que acometan un mayor dinamismo bélico, el predicho refuerzo y el que enviaron a Iraq, se junta con otras órdenes del presidente norteamericano, como es la intensificación del potencial militar en aguas del Golfo Pérsico.

¿Demostración de fuerza a secas o preparativos para un ataque? El digamos que súbito aumento en la agresividad de Bush no debe obedecer a una simple perreta ni a teatrales ostentaciones.

De que se trasunta algo es captado por los analistas. Gary Sick, de la Universidad de Columbia y ex asesor del gobierno de Jimmy Carter, es uno que considera la nueva estrategia de la Casa Blanca movida por un cambio en el equilibrio de poder regional, a favor de Irán. Según sus tesis y por paradójico que resulte, Estados Unidos contribuyó a esa situación al quitarle de en medio a los talibanes y a Sadam Hussein.

El reciente descalabro de Israel en su ofensiva contra las bases del movimiento Hezbolá, destruyó a Líbano y exacerbó problemas internos, pero no se obtuvo un triunfo de los invasores. Al contrario, por segunda oportunidad Tel Aviv fue derrotado por el mismo adversario, pese a contar con un poderoso ejército, muy bien armado y apoyado por EE. UU.
Luego no sería el desarrollo de un programa nuclear por parte de la nación persa lo que atrae la hostilidad norteamericana, sino que crezca su influencia y peso en la zona y se la esté restando a sus socios sionistas. Para recuperar posiciones juegan cualquier carta, incluyendo las más peligrosas, como puede ser alebrestar las diferencias sectarias entre chiítas y sunnitas. Es lo que viene ocurriendo en Iraq y lo hace más incontrolable. Ese incendio se puede propagar con gran facilidad.

Mientras tanto, dentro de los países que en el Medio Oriente han sido proclives a Estados Unidos, crece el sentimiento anti occidental. Ese también puede seguir aumentando al mismo ritmo que las cifras de muertes, violaciones, torturas, abusos, robos, destrucción del patrimonio y desplazados.

A los demócratas se suman muchos republicanos adversos a seguir enfocando el problema iraquí desde el punto de vista militar, excluyendo enfoques políticos del tema que incluya una retirada y la no implicación de más efectivos. Parece que solo Bush y otros pocos creen en la posibilidad de un triunfo cada vez más improbable.

La decisión del mandatario de sumar otros 21 500 soldados a los 132 000 ya desplegados en el país mesopotámico, va contra el criterio de altos oficiales en retiro o activos, así como analistas y políticos notables. Ellos insisten en que el problema no es rellenar con mayor cantidad de militares un escenario tan descompuesto, sino hora de emprender negociaciones y aplicar sensatez a los actos que se acometan. A escala de población se evidencia por igual un rechazo creciente a seguir exponiendo más vidas cuando ya la cifra de bajas rebaso las 3079, sin contar cerca de 400 de otras naciones y los 500 mil iraquíes, que, por igual, y solo para beneficio de las trasnacionales, han perecido o están mutilados o psíquicamente afectados.

Hay tantos contrasentidos en marcha que uno que otro considera que Bush actúa a contracorriente ex profeso, para dejarle un serio problema a los demócratas si estos logran hacerse del poder en el 2008. Mientras tanto, prueba recursos desestimados por la mayor parte de los peritos.

"Es difícil rescatar una guerra construida sobre distorsiones e ilusiones, porque para proteger las falsedades ofrecidas a los votantes en el pasado, un presidente y sus asesores podrían estar tentados de fabricar aún más de ellas". Publicó el diario The New Yorker, en un artículo donde se cuestiona la política oficial sobre Iraq y que resume lo sucedido y lo que puede continuar ocurriendo.

 

 

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