CubaMinrex. Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

  English   RSS Cubaminrex  

ArticulosInteres

¿OLA DE MORALIDAD EN AMÉRICA LATINA?

Por Elsa Claro

Alguien dijo que en cuanto los generales golpistas se dieron cuenta de que por vías “democráticas” podían adquirir iguales pri-vilegios, dejaron a un lado el tradicional método de fuerza para hacerse del poder.

En otro bando se aclara que los grandes centros de poder mundial no ponen celo ya en el monitoreo de las alteraciones del orden institucional porque no tienen adversario ante quien probar imaginarias rectitudes. Desde luego, si un país dado les interesa o es objeto político negociable, le inventan anomalías para atacarlo.

Les cuento de un tercer grupo donde se clasifica y define la actualidad a través de este esquema: la perversión de la democracia es resultado del unilateralismo que Europa no ha podido o no quiso sortear.

Por todo eso y por mucho que se queda en los tinteros, la aparente ola de moralidad que sacude Latinoamérica hay que verla como resultado de la gota que desborda vasijas llenas o en el centro de una inquietud ciudadana que crece según aumentan penurias y agravios sociales.

Son varios los procesos judiciales en marcha. De un lado está el sumario contra el ex presidente de Costa Rica Miguel Ángel Ro-dríguez, acusado de soborno por parte de una firma francesa y quien se viera obliga-do a renunciar a la jefatura de la OEA cuando le fueron presentadas las evidencias en su contra. El encarcelamiento en la misma semana y por similares rezones del por igual ex presidente costarricense Rafael Ángel Calderón, añadía sal a la vergüenza.

De otra parte asoma el caso del presi-dente nicaragüense Enrique Bolaños, a quien se le imputa el uso de fondos turbios y no declarados durante su campaña. La Contralo-ría General pidió su destitución al Congreso en tanto el Parlamento de Taiwan congeló los fondos con que ese país ayuda a sus aliados en América Latina, pues hay una fuerte sos-pecha de que fueron a parar a bolsillos pri-vados algunas donaciones.

Al cierre de esta edición circulaban versiones de prensa que involucran a la ex mandataria panameña Mireya Moscoso en esa trama taiwanesa de sobornos divulgada por diputados del país asiático y que dio lugar a que medios políticos del Istmo exigieran la correspondiente investigación.

En Nicaragua el problema también es do-ble, pues se recordará que el ex jefe de es-tado Arnoldo Alemán, está en la cárcel por desfalco durante su ejercicio al frente del país centroamericano.

Mientras estos registros se sumaban a un penoso historial, en Bolivia se decidió someter a juicio a Gonzalo Sánchez de Loza-da, bajo las imputaciones de genocidio y malversación. Según el acuerdo del congreso bicameral, deben comparecer también ante la Corte Suprema quince ex ministros que forma-ron parte de su gabinete.

Lozada tuvo que renunciar al cargo tras un virtual alzamiento popular en protesta por la venta de recursos energéticos con perjuicio para la nación y grandes prebendas entregadas a las transnacionales.

Estos acontecimientos se destapaban mientras que el caso Pinochet vuelve a esta-do cero tras el dictamen médico donde se certifica que el ex general golpista padece una enfermedad senil. Falso o verdadero, re-trotrae la posibilidad de que se haga justi-cia tanto en lo que respecta a los actos de peculado que cometió como con respecto a sus abundantes crímenes.

Carlos Menen debería sentir incómodas cosquillas a la espera de que su turno lle-gue por haber vendido casi entera a la Ar-gentina obteniendo a cambio un capital y bienes por su execrable hazaña.

Cuando los deberes son asumidos como plataformas de beneficio personal y no como un servicio público desinteresado, todo se desnaturaliza.

Hasta ahora, sin embargo, salen a relu-cir solo suciedades materiales, pero bajo la piel de individuos y organismos regiona-les hay más lodo. Entidades como la OEA no pueden presumir de rectitud y templanza.

El descrédito de partidos y personajes políticos se expresa en el alto abstencio-nismo de los comicios y en las protestas que en casos como el de Bolivia y en tres epi-sodios de envergadura en Ecuador obligaron a que esos jefes de estado dejaran el poder. Es de lamentar que les escamotearan el éxi-to.

La OEA, sin embargo, no despierta gran-des pasiones. El desliz descubierto recuerda a pesar de todo, que se usa como premio para quienes bien sirven o son manejables desde Washington.

Pudo, debería servir, como un instrumen-to continental fuerte y limpio. Algunos es-tán intentando que así sea.

 

 

<< Atrás

Copyright © Ministerio de Relaciones Exteriores

Escribir al WebmasterEscribir al Webmaster