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OSETIA: REPASO INCOMPLETO DE UN DRAMA

Por Elsa Claro

A la hora de repartir pecados hay que hacerlo a uno y otro lado y procurar que cada platillo de la balanza tenga lo que a cada cual pertenece. Sin descartar que hubo o hay culpas por parte del Kremlin en lo que respecta al manejo general del tema checheno, es imposible ignorar que en este asunto no hay solo independentistas, como lo indica la multinacionalidad del comando que tomó rehenes en una escuela de Beslan.

Son grupos relacionadas con Al Qaeda (si se admiten datos de la CIA y de los servicios de inteligencia rusos) y no faltan en ese escenario inescrupulosos intereses tras el petróleo del área, que se valen lo mismo de mercenarios que de extremistas. Estados Unidos –recordaba Putin en estos aciagos días- le otorgó nivel a los jefes sediciosos chechenos al recibirles en la Casa Blanca y al no incluirles nunca en su lista de terroristas.

De la tragedia ocurrida en Osetia del Norte, se tenían, al cierre de esta edición, declaraciones del único miembro del comando terrorista capturado y datos o testimonios de víctimas, que permitieron una reconstrucción de los hechos en torno al drama de la escuela asaltada. Según esos elementos, el estallido accidental de una granada generó un clima de confusiones dentro y fuera del recinto. Uno de los captores activó su artefacto dinamitero y con esa segunda detonación aumentó el pánico de los secuestrados que intentaron salir de su encierro.

Padres y ciudadanos armados que se encontraban en las cercanías dispararon a su vez, avanzando en busca de los rehenes, en tanto un grupo de tropas élite cubrió con sus cuerpos la fuga de los menores y adultos hasta ese trágico momento encerrados, evitando apenas muchas muertes provocadas por un furibundo elemento terrorista con una ametralladora en posición ventajosa que ultimó a muchos de estos osados combatientes.

Esta historia tiene así sesgos heroicos y yerros flagrantes. En parte o en todo verídica, -no hay por qué dudarlo- cuando se obtenga el saldo del caso habrá renglones para la impericia de las autoridades de la localidad y para quienes se dejaron llevar por la desesperación. Por supuesto, si los terroristas no hubieran cometido el vandálico acto tampoco estaríamos refiriendo este trágico desenlace .

Antes de conocerse detalles fieles del suceso, la propia prensa rusa cuestionaba al gobierno de Vladimir Putin. Unos con plena sinceridad en su crítica, otros lanzando anzuelos políticos en las revueltas aguas. En buena parte de las publicaciones del mundo también impugnan al estadista ruso, tal como lo hizo, dicen que con poco tacto, la presidencia holandesa de la Unión Europea, que exigió explicaciones sobre el desventurado problema. Parece que se fija en la mente de algunos o se manipula por otros, el criterio de que hay terrorismos de diferentes tipos: unos censura-bles y otros admisibles.

PARA RAZONAR UN POCO

El asaltante detenido aseguró que el acto criminal forma parte de acciones ordenadas por el separatista checheno Aslán Masjadov y uno de sus principales seguidores, Shamil Basayev (afamado por su dureza e impiedad) y que la partida estaba compuesta por efectivos de varios países y regiones. Se barrunta además que hubo individuos sobornados que ayudaron a los agresores y que no faltó descuido porque lograron guardar desde días antes gran cantidad de municiones, armas y alimentos en la escuela. Falta mucho por saber, aclarar y comprobar.

Pero se tiene por cierto hace rato que entre los componentes que dieron origen a este movimiento terrorista está una tendencia que a inicios de los noventa se instaura en el Cáucaso. Se atribuye a militantes de una vertiente radical del Islam, los wahabitas, quienes aprovechando el caos provocado por la desaparición de la Unión Soviética, se establecieron en el área con el plan de extender sus ideas por todo el intranquilo y multiétnico territorio.

Varios procesos independentistas tenían lugar entonces y conflictos armados entre grupos, regiones y castas se desarrollaban como conse-cuencia de la pérdida de organización y control o a resultas de viejos o inéditos problemas o ambiciones. Reconociendo que los wahabitas, a pesar de sumarse al movimiento independentista eran un peligro y sus metas ajenas a las de la zona, el general Yojar Dudaiev quien proclamó la independencia de Chechenia y después fue su presidente, rechazaba de plano a estos extremistas e incluso hizo intentos por ilegalizar esa corriente cuando se percató de los elementos individualistas y destructivos que les animaban.

Es posible que el desencadenamiento de la muy cuestionada pri-mera guerra en Chechenia, ordenada en 1994 por Boris Eltsin, le impidiera a Dudayev deshacerse de estos wahabitas que desde entonces pretendí-an fusionar en un solo estado islámico a las repúblicas de Ingushetia, Chechenia y Daguestán, pero solo como el inicio de planes mayores.

Versiones dignas de crédito afirman que pretendían la conquista de toda la parte del Cáucaso que pertenece a Rusia, las repúblicas y provincias musulmanas enclavadas entre el Volga y el sur de los Urales y, a más largo plazo, hacerse de Kazajstán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguizis-tán y Tayikistán.

Cuando Shamil Basaiev asume ( o se escuda) esa variante intransi-gente del Corán que llegó dotada de tales planes, los problemas se multiplicaron, adquiriendo rasgos que llevaron a enfrentamientos entre los propios chehenos, unos a favor de los intransigentes propios y extranjeros y los fieles a Dudaev y su visión más equilibrada. Los radicales de Basaiev conspiraron también contra el acuerdo de paz alcanzado en el 94 con el Kremlin y que ¿quién sabe? bien pudo tener sana cosecha.

Basaiev intentó crear su propio califato en Daguestán y para lograr-lo, emprendió una incursión armada en agosto de 1999 a esta república autónoma con riberas en el Caspio y su petróleo. Se asegura que tras él estuvieron o están trasnacionales en busca de posesionarse de los hidrocarburos del área y que no solo hay un componente de credo en el accionar de este individuo. Los invasores fueron dirigidos por el árabe negro Jattab y por el propio Basaiev quien se autonombró presidente de la que llamara República Islámica de Daguestán. Su reinado duró poco. Tropas daguestanas y federales lo sacaron de su incautado nido.

Esos antecedentes y la larga lista de atentados dinamiteros en Mos-cú y otras ciudades, extorsiones criminales a familiares de soldados rusos capturados por ellos, que se atribuyen a los facciosos, quizás permitan explicar por qué para una reivindicación que pudiera ser justa, se utilizan niños como escudos humanos y se tirotea a sangre fría a decenas de civiles. Según trascendidos, el jefe del grupo que realizó el secuestro de 1 500 personas en el colegio de Beslán, fue uno de los ayudantes de Basaiev.

REACCIONES DE PUTIN

En un mensaje a la nación el presidente ruso dijo: “Unos quieren desgajar una parte importante del territorio nacional, mientras que otros les ayudan en esa faena. Ayudan porque siguen pensando que siendo una de las mayores potencias nucleares, Rusia puede representar amenaza para ellos. Y por lo tanto esta amenaza hay que eliminarla...el terrorismo es un instrumento para alcanzar esos objetivos” (...)

Partiendo de criterios como ese (bien sugerentes por cierto) el man-datario anunció que se impondrán un conjunto de medidas enfiladas a robustecer la unidad del país y que va a crear un nuevo sistema de interacción entre las fuerzas que se ocupan del Cáucaso del Norte.

Como tercer elemento, Putin propone mecanismos de gestión de crisis más eficaces. Es posible que junto a esas tareas de orden práctico se formule un cambio de estrategia en la política a desarrollar por Moscú hacia Chechenia, un sitio donde la destrucción y la muerte han provoca-do tremendos desplazamientos humanos, la ruina de la industria petrolera, un gigantesco desempleo y un estado excepcional de la psiquis colectiva que tampoco se va a reparar en mucho tiempo.

Y, por supuesto, si la famosa coalición internacional contra el terro-rismo fuera algo real y bien estructurado y no un arma solo con oportunis-tas filos, no se registrarían en tantos sitios odiseas evitables.

 

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