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Al lado de Cuba

Responde el movimiento de solidaridad a la campaña contra La Habana. Esperan discurso del Presidente de EE.UU.
Por Harald Neuber

Un llamamiento de protesta hecho por adversarios del gobierno socialista de Cuba tuvo un efecto inesperado en escala internacional para sus iniciadores. Desde el fin de semana hasta el martes de ayer, en muchas partes salieron a la calle más personas en apoyo al gobierno de Fidel Castro que adversarios. El motivo de los protestas y contramanifestaciones fue el 101 aniversario de la Primera República cubana que estuvo bajo el control político de Washington. Grupos de derecha utilizaron esa fecha para exigir que se siga aislando en escala internacional al Estado de la Isla. Con ello tratan de sacar provecho de la situación actualmente muy tensa entre EE.UU. y Cuba. El sábado pasado, en ocasión de la jornada central de acciónes organizada en EE.UU., adversarios de Castro salieron a la calle delante de las Representaciones de Intereses cubanas en Washington y Nueva York. A ellos se enfrentaron una alianza amplia de organizaciones de izquierda y grupos en pro de derechos humanos. Llamaron a las manifestaciones de solidaridad en EE.UU. entre otros los "Pastores por la Paz", el movimiento "No guerra contra Cuba", el "All African Peoples Revolutionary Party", representantes del FMLN de El Salvador y el "Netzwerk Nicaragua en EE.UU".

Los protestas de los adversarios de Castro fueron ampliamente ignorados. Aunque se había escogido conscientemente la fecha: Para la noche de martes (hora local) esperaron un discurso pronunciado por el Presidente George W. Bush sobre la futura política seguida por Washington frente a Cuba. En los últimos meses, las relaciones entre los dos Estados han venido empeorándose en forma masiva. La razón para ello fue el apoyo abierto a adversarios del gobierno de La Habana por James Cason, diplomático en jefe de EE.UU. en la capital cubana. Además, desde el comienzo del año las autoridades norteamericanas de repente ya no habían otorgado visas para cubanos que querían salir del país. La consecuencia del cierre de las fronteras fue un numéro rápidamente creciente de los secuestros de barcos y aviones en Cuba. De ello, La Habana hizo responsable directamente al gobierno de EE.UU. Cuando al final de marzo pasado fueron detenidas en la Isla más de 70 personas cubanas que mantenían contacto con las autoridades norteamericanas y se condenó a muerte a tres secuestradores, el gobierno de EE.UU. por su parte amenazó con "consecuencias serias". Cuba repetidas veces había señalado que las provocaciones de EE.UU. son la causa de la crisis.

Los hardliner en EE.UU. ahora han sufrido un contragolpe doble. El lunes, en la Organización de Estados Americanos (OEA) fue retirado urgentemente por sus autores un llamamiento presentado por diplomáticos de EE.UU. En ese documento, la OEA debía expresar su "profunda preocupación por la situación de derechos humanos en Cuba". Sin embargo, sólo una minoría de los 34 Estados miembros apoyaron el llamamiento estadounidense. Tampoco los protestas contra Castro organizados paralelamente tuvieron mucho exito. También por ello, los observadores esperaron pocas novedades del discurso a pronunciarse por el Presidente de EE.UU. el martes por la noche.

La correlación de fuerzas entre los en contra y los en pro del Estado de la Isla socialista se mostró el lunes, entre otras, en la manifestación delante de la Embajada de Cuba en Berlín. Una organización de los exiliados con sede en EE.UU. había llamado a protestar. Vinieron apenas una docena de adversarios de Castro. Ante la manifestación de solidaridad con La Habana estuvo perplejo Jorge Luis García Vázquez quien hizo registrar el protesta contra Cuba con las autoridades alemanas. Dijo el portavoz y único representante presente del "Movimiento Cubano por una Unidad Democrática" que "los otros manifestantes todos pertenecen a la Embajada, son miembros del gobierno". Por supuesto, los manifestantes en el otro lado de la Embajada lo vieron de manera diferente. Unas cien personas se habían reunido aquí para protestar contra los nuevos ataques contra Cuba. Dijo Marion Gerber, de la organización de solidaridad "Cuba Sí", que "en Washington, Cuba se la menciona junto con Iraq, Siria o Libia". Presumía que adversarios del gobierno cubano trataron aprovechar la situación internacional para difamar a Cuba como "Estado terrorista". "En oposición a ello, hoy salimos a la calle y como se muestra estamos en la mayoría.". El vicepresidente federal del PDS, Dieter Dehm, advirtió distanciarse de Cuba. Con respecto a las sentencias de muerte dictadas contra tres secuestradores de barcos en Cuba, a mediados de abril pasado, dijo que "no estoy de acuerdo con la pena de muerte. Destacó el vice del PDS que "sin identificarme con esa política, naturalmente sigo practicando mi solidaridad con Cuba."

(Fuente: Diario "junge Welt", del 21 de mayo del 2003)

 

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