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INTERVENCIÓN DEL DIPUTADO DE IZQUIERDA UNIDA, JOSE LUIS CENTELLLA, EN EL DEBATE DEL CONGRESO SOBRE LA PROPOSICIÓN NO DE LEY PRESENTADA POR LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS POPULAR, SOCIALISTA, CATALAN (CONVERGENCIA I UNIO) Y COALICION CANARIA, RELATIVA AL CIERRE DEL CENTRO CULTURAL ESPAÑOL DE LA HABANA (30.09.03)

Por el Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida, para fijar su posición, tiene la palabra el señor Centella.

El señor CENTELLA GÓMEZ: Señora presidenta, señorías, quisiera comenzar señalando y dejando claro que, si esta iniciativa pretende realmente tratar de lo ocurrido en el Centro Cultural Español de la Habana, desproporcionada, pero si lo que quiere es intentar resolver en lo posible la situación, la consideramos inadecuada. Decimos esto porque estamos convencidos de que la situación creada solamente se puede mejorar desde la negociación y sobre todo desde el respeto al espíritu y a la letra del protocolo por el cual se debe regular la puesta en marcha de este centro, espíritu y letra que debía ser el de la colaboración y la cooperación entre los dos países firmantes y no el de la confrontación. Si de lo que se trata es de pasar de este problema a un debate general sobre Cuba, eso ya es otra cosa, y eso ya evidencia de nuevo una doble vara de medir, con la cual se está tratando de configurar el nuevo orden mundial unipolar, en el que unos países se tratan de una manera o de otra en función de su relación con el centro del imperio.

Volviendo al asunto del centro cultural, es evidente que un centro oficial adscrito a la Embajada del Reino de España en Cuba, que se sitúa en un palacio que fue cedido, como ya se ha dicho, por el Estado cubano, no debería ser elemento de confrontación, sino de cooperación. Y es de sentido común pensar que esto era conocido por los dos países. Es una realidad, señorías, que nuestra Embajada en La Habana se utiliza como un centro de apoyo y de coordinación de la oposición cubana, y es conocido y admitido por el propio Gobierno español que otras delegaciones de España en otros países también se utilizan como apoyo y coordinación de la oposición cubana. Si esto es así, y está reconocido por el propio Gobierno español, no entendemos por qué cerrar un centro cultural, establecido para la cooperación y que debería haber seguido siendo elemento de cooperación, salvo que lo que se quisiera sea otra cosa, que lo que se quisiera fuera aumentar la crispación.

Nosotros repetimos que es necesario el diálogo y el entendimiento para que la cultura española tenga en Cuba la dimensión que se merece y que se debería retomar este diálogo desde el respeto a la independencia de cada Estado. El Partido Popular, como ha hecho su presidente en un viaje reciente a Estados Unidos, puede manifestarse como mejor considere oportuno sobre la realidad de Cuba y sobre su futuro, pero entendemos que no debería implicar al Estado español en sus declaraciones internacionales.

A nosotros nos parece que con esta iniciativa se intenta traer de nuevo el debate sobre Cuba a esta Cámara, quizá porque ese fuese uno de los compromisos que adquirió nuestro presidente en su reciente viaje a Florida.

Tenemos que recordar cómo, no hace mucho, ya discutimos sobre Cuba en este Pleno y cada grupo, empezando por el nuestro, dejó muy clara su posición, tanto en las intervenciones como en las votaciones. Nuestro grupo considera que sería lógico que antes de volver a tratar el mismo tema, a lo que nosotros nunca nos vamos a negar, se abordara la situación de otros países de la que también debería haberse discutido en este Pleno.

Por ejemplo, podrían haber traído iniciativas sobre la situación que sufren los presos retenidos de forma inhumana en Guantánamo; podíamos hablar de la situación de la democracia en la antigua colonia española de Guinea Ecuatorial; de la situación del incumplimiento de resoluciones de Naciones Unidas sobre Palestina; de la situación que viven miles de saharauis, obligados a vivir en el desierto mientras esperan que se les dé el derecho a decidir sobre su independencia; al menos podríamos haber debatido alguna proposición sobre periodistas condenados en Marruecos. Pero estos temas no son políticamente correctos y no estarían bien vistos por el centro del imperio, que ahora indica claramente que toca seguir presionando a Cuba.

Como saben SS.SS., mi grupo ya se pronunció sobre este tema y dijimos claramente nuestra postura contraria a la pena de muerte; también nos pronunciamos sobre otros temas relacionados con las libertades públicas y los derechos humanos. Digo esto porque en la exposición de motivos se mezclan varias cuestiones y conviene resaltarlo. Nos gustaría conocer la opinión de otros partidos, fundamentalmente la del Partido Popular, que condenasen con claridad la pena de muerte. Porque lo que no es creíble es que uno condene con dureza y reiteradamente la pena de muerte en Cuba y
después vaya a aplaudir y a felicitar a quien firma penas de muerte en Estados Unidos. Esto tiene un nombre muy claro y muy contundente y, como decía, evidencia esa doble vara de medir con la que se trata de plantear las relaciones internacionales. Asimismo sería normal que se condenase el terrorismo en todos y cada uno de los sitios, porque lo que no es de recibo es que se condene y se diga que hay que perseguir el terrorismo y luego se dé el nombre de luchador por la libertad a quien comete actos terroristas en Cuba.

Señorías, sinceramente creemos que este no es el camino para ayudar al pueblo cubano —cosa que todos decimos querer— ni mucho menos para construir un mundo más justo y más equilibrado en sus relaciones internacionales. Nosotros consideramos que en la proposición no de ley se mezclan demasiados temas; no busca resolver el problema ni busca mejorar la situación de relaciones entre España y Cuba, sino todo lo contrario, busca cumplir las directrices que se dieron desde el centro del imperio hace pocos días a nuestro presidente. Pero ya que ustedes han sacado en su iniciativa un montón de temas, desde manifestaciones hasta juicios y condenas de muerte, etcétera, a nuestro modo de ver les falta una cuestión que evidencia el sentido de esta iniciativa —y se lo digo con toda sinceridad— y es que cuando volvamos a tratar temas sobre Cuba —a los que estoy seguro que volveremos—, no se olviden de tocar un tema que no es nada pequeño ni banal y que me siento en la obligación de subrayar. Ese tema no es otro que el bloqueo, la existencia de un bloqueo que de forma injusta e inhumana sufre el pueblo cubano desde hace ya cuarenta años; un bloqueo impuesto por Estados Unidos de forma ilegal, bloqueo que rompe las reglas internacionales de convivencia entre Estados y que ustedes en su iniciativa se olvidan de condenar. Deberían al menos haberlo mencionado. No entendemos cómo se puede valorar la situación cubana, como ustedes la valoran, sin exigir la terminación inmediata de ese bloqueo. No entendemos cómo puede ser creíble una proposición no de ley sobre Cuba que no contenga clara y explícitamente la condena de esa agresión que durante décadas viene sufriendo el pueblo cubano y toda una serie de leyes que lo complementan.

Voy a citar un ejemplo y pido a SS.SS. que hagan una reflexión. Piensen qué ocurriría en nuestras costas si hubiese una legislación que permitiese a los ciudadanos africanos tener el mismo tratamiento que tienen los cubanos que llegan a las costas de Estados Unidos. Estoy convencido de que las costas españolas aparecerían con cientos de miles de africanos intentando conseguir simplemente lo que les prometen a los cubanos que puedan alcanzar las costas de Estados Unidos.

Hay que ser algo más coherentes. Les recordaría también, ya que traen esta iniciativa, que olvidan otro elemento y es la situación en la que se encuentran cinco ciudadanos cubanos detenidos en Estados Unidos y que podían denunciar las condiciones en las que se está desarrollando este proceso. Porque no es normal pedir solidaridad para unos cubanos y luego olvidarse de otros, sólo porque esta vez quien los tiene detenidos y los tiene encarcelados sean los Estados Unidos. Quiero reiterar que nuestra postura contra la pena de muerte es sobradamente conocida, pero contra todas las penas de muerte y en todos los sitios y muy contundentemente cuando ésta se aplica sobre menores o sobre disminuidos psíquicos. Todos ustedes saben en qué país ocurre eso y todavía no hemos visto al presidente del Gobierno ni al Partido Popular condenarlo.

Señorías, siempre van a encontrar a nuestro grupo para condenar la pena de muerte en todo el mundo, siempre van a encontrar a Izquierda Unida, pero no solamente en Cuba, como quería el Grupo Popular, sino también en Estados Unidos y en otros países del mundo. Donde no van a encontrar nunca a Izquierda Unida es en la estrategia de criticar a Cuba lo que se aplaude o al menos se tolera en otras partes del mundo. Donde nunca van a encontrar a Izquierda Unida es en una campaña para intentar criminalizar al pueblo cubano; ahí nunca van a encontrar a Izquierda Unida. Para terminar, he de reiterar que, si lo que se quiere es resolver el problema, lo que hay que hacer es propiciar el diálogo entre los gobiernos cubano y español, crear un clima en el que Gobierno español deje de verse como un simple ejecutor de los dictados del Gobierno de Estados Unidos o, peor incluso, de la extrema derecha cubana, como recientemente ha ocurrido con nuestro presidente. Si se quiere recuperar el clima de respeto mutuo dentro de las diferencias que existen y van a seguir existiendo entre ambos Estados, lo que hay que hacer es plantear que no haya injerencia en los asuntos de ambos Estados. Repito que debe entenderse nuestra abstención en este tema como que no se respalda este debate, que creemos, como decía al principio, que es un debate desproporcionado e inadecuado; un debate que lo que busca no es resolver una situación sino todo lo contrario, crispar aún más una situación. Consideramos que es una iniciativa con la que este tema no se va a resolver y que a lo único que van a contribuir ustedes es a enturbiar aún más unas relaciones que nos parece que por el camino del diálogo y de la cooperación es como se pueden resolver.

Muchas gracias.

fuente: http://www.congreso.es/public_oficiales/L7/CONG/DS/PL/PL_282.PDF

 

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