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Victoria cubana ante primera invasió.

CUBA, 11 de agosto de 2011.- "Se trataba de una importante victoria revolucionaria, pero a la vez una señal de los tiempos que vendrían, un triste obsequio que me hizo Rafael Leónidas Trujillo el día de mi onomástico.
 "Ese 13 de agosto de 1959 cumplía yo 33 años de edad, estaba en la
plenitud de la vida y de las facultades físicas y mentales".  Así se refería
el Comandante en Jefe Fidel Castro a los acontecimientos de aquel día, hace
52 años,  en la ciudad de Trinidad, en la entonces provincia de Las Villas,
cuando fuerzas bajo su mando capturaron un avión mercenario, en el primer
intento de invasión contra el naciente proceso popular cubano.
El plan revolucionario funcionó, al hacerle creer al dictador de
República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo, que todo marchaba bien en su
pretensión de ocupar algún sitio del territorio cubano y con ello iniciar el
derrocamiento de la Revolución.
 Los pobladores de la antiquísima villa, situada entre el mar Caribe y las
montañas del Escambray, estaban informados   de la inusual situación que
motivaba el movimiento de tropas, incluidos hombres armados vestidos de
civil, y la realización de supuestos combates en el lomerío.
Cerca de las siete y 30 de la noche, el avión sobrevoló la ciudad,
aterrizó en el pequeño aeropuerto, donde fue recibido con gritos de ¡Viva
Trujillo, Abajo Fidel!, por los presuntos sublevados.
 Mientras se escuchaban tiroteos cerca, el propio líder de la Revolución
dirigía las acciones desde un lugar cercano, acompañado por Camilo
Cienfuegos y otros comandantes del Ejército Rebelde.
El pequeño grupo de combatientes subió a la nave, enviada con armas  por
el sátrapa dominicano, conocido como "Chapitas" por su afán de medallas; se
produjo el tiroteo en el que murieron algunos de los invasores y los
combatientes revolucionarios Frank Hidalgo Gato y Eliope Paz; semanas
después, también falleció el primer teniente Oscar Reytor Fajardo, victima
de las heridas recibidas en la acción.
Entre los prisioneros sobresalía la representación batistiana, encabezada
por Luis del Pozo Jiménez y Roberto Martín Pérez, hijos de un ex-alcalde de
la derrocada tiranía y del tenebroso esbirro Lutgardo Martín, respectivamente.
   Fidel personalmente, cerca del lugar,  los interrogó, y luego por radio y
televisión informó a toda Cuba de aquellos hechos, los cuales también fueron
denunciados en la reunión de la Organización de Estados Americanos.
   Todo había comenzado semanas antes, cuando se conoció de planes
conspirativos entre elementos batistianos, personajes afectados por las
primeras medidas revolucionarias y algunos resentidos con el proceso popular
y transformador.
La dirección revolucionaria entonces decidió desarrollar el primer juego
operativo de los nacientes órganos de la Seguridad del Estado. Trujillo se
entusiasmó, envió dinero y desde Miami llegaron las primeras armas con el
consentimiento de las autoridades de Estados Unidos.
 A inicios de agosto se abortó la conspiración en la capital cubana, y las
acciones se trasladaron a Trinidad, haciéndole  creer al dictador
quisqueyano que la zona estaba en manos de sus seguidores, por lo cual
\"Chapitas\" ordenó lanzar armas en paracaídas y enviar el primer avión,
cuyos tripulantes comprobaron la supuesta buena marcha del plan.
   Así, aquel 13 de agosto, Fidel celebraba su primer cumpleaños después de
la victoria de enero combatiendo al frente de su pueblo.(Cubaminrex- AIN)

 

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