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“El desafío de los cubanos es ser siempre mejores”. Entrevista realizada por el diario L´Humanité

FRANCIA, 27 de abril de 2012. La hija mayor del Che, Aleida Guevara March nació en 1960 en Cuba. Pediatra alergóloga en La Habana, también trabajó como médico en Angola, Ecuador, Nicaragua y con los campesinos sin tierra en Brasil. Ella fue invitada el 19 de abril a Amiens a un concierto de estreno mundial “El Che, la sinfonía”, un homenaje a su padre.

Usted asistió en Amiens, la semana pasada, a un concierto dedicado a su padre, “El Che, la sinfonía”. ¿Le gustó? ¿Le sorprende la popularidad que sigue disfrutando el Che cuarenta y cinco años después de su muerte?

ALEIDA GUEVARA- Sí, me gustó mucho esta sinfonía. La música es muy bella. Siempre termina más alto, y concluye entonces con una evocación de la continuidad de la vida. Eso me gusta muchísimo. Además, me sentí transportada con los niños que cantaban y con todos los coristas… ¿Si me sorprende? He visto la imagen de mi papá en todo el mundo, en numerosos lugares muy diferentes al nuestro, en Asia o en los países árabes. En cada ocasión, he vivido momentos intensos porque los jóvenes, la gente, tienen una imagen particular del Che. No es un héroe internacional, pero un lazo muy personal se teje con él. Eso me toca mucho. Trabajo desde hace años con los campesinos sin tierra en Brasil y los conozco muy bien. Hay en ellos un amor muy claro, transparente hacia el Che. Ellos son sensibles, solidarios, respetuosos de los demás. Te dan una fuerza extraordinaria. Tales manifestaciones por mi padre no son raras. Pero debo decirle que cuando se habla de una sinfonía sonrío un poco. Pues mi padre era un poco sordo para la música y trato de imaginármelo… Con toda su modestia, estaría seguramente lleno de gratitud y haría el esfuerzo de escuchar para encontrarle cualidades, lo que tiene más valor que la propia música.

En su opinión, ¿cuál es la universalidad del mensaje del Che? ¿Por qué los pueblos en lucha se reapropian de su imagen?

ALEIDA GUEVARA- La coherencia del hombre. Mi papá decía lo que pensaba y hacía lo que decía. Fue un hombre integral, con mucha honestidad. Es un personaje que llama la atención. Si la gente tiene tiempo para saber más sobre su vida, se darán cuenta de que muchas de las cosas que escribió o dijo tienen aún hoy una resonancia muy fuerte. Es por esto que tienen una relación estrecha con una figura, un personaje, ideas que les hacen vibrar. En cuanto a mí, estoy consciente de ser la hija de un hombre de una dimensión universal. Pero, créame, lo más importante es ser cubana y crecer. Siempre estaré en movimiento, porque el pueblo cubano, no solamente me aporta cosas nuevas, sino que también me exige lo mejor de mi misma como persona. Yo me siento completa como ser humano.

Cuba está comprometida actualmente en profundos cambios económicos y sociales. En su opinión, ¿es necesario porque ya no funciona?

ALEIDA GUEVARA- Los cambios no conciernen a hablar propiamente de los puntos fundamentales de la sociedad cubana. Se dirigen a encontrar soluciones a los problemas a los que el socialismo no respondió. Si tomamos las actividades de los servicios, y los oficios, el Estado socialista no fue capaz de resolver la ecuación planteada, para el buen funcionamiento de la sociedad. Pero lo más importante es la crisis económica que padece actualmente el mundo. Vivimos en este planeta y la crisis también nos afecta. En un momento dado nos dimos cuenta de que ya no era posible sostener a las personas que trabajan pero que no son productivas. Entonces, ¿qué se podía hacer? Desde el punto de vista económico, el Estado ya no podía seguir en esta vía. Pero hay que brindar las perspectivas para que la gente pueda vivir mejor en esta sociedad. Es por esto que encontramos como solución el trabajo por cuenta propia. Se trata de brindar oportunidades, facilidades a las iniciativas personales, tanto en la ciudad como en el campo, favorecer las actividades que los cubanos puedan realizar individualmente. Y crear, por ejemplo, un sindicato para quienes se pongan a trabajar por su cuenta, para que se defiendan y estén asegurados con un estado de bienestar después de su trabajo. Esta es una situación completamente diferente en relación los últimos cinco, diez o quince años.

Pero se trata incluso de cambios muy importantes, con la introducción de una esfera privada en un modelo estatal…

ALEIDA GUEVARA- Pero nunca en la producción social. La cuestión privada en Cuba entra solamente en los pequeños espacios, está limitada a las actividades de servicio. Nada del Estado. La salud, la educación, la protección social siguen siendo derechos humanos básicos. La gran producción sigue siendo del Estado, ella pertenece al pueblo. La tierra en Cuba no se negocia. Se da en usufructo, no se vende. Estas son nuestras soluciones a los problemas que enfrentamos. ¿Es que esta será la solución definitiva? Aún no se sabe. Ensayamos. Pienso que, durante los próximos años, debemos orientarnos más hacia un sistema de cooperativas. Este es el camino que debemos emprender.

La medida consistente en reducir fuertemente los sectores dependientes del Estado, ¿no ha sido demasiado brutal para los cubanos?

ALEIDA GUEVARA- Teníamos que tomar esta medida. Si no la hubiésemos asumido, quizás tuviéramos más de 50 mil personas sin empleo en Cuba. Ya no podemos darnos el lujo de que la gente no tenga nada para vivir. Los cubanos discutieron todas estas disposiciones en sus centros de trabajo, en los barrios. Recogimos todas las opiniones y una gran mayoría expresó su acuerdo con ellas. Personalmente yo tengo reservas. Es posible que la gente pierda un poco las perspectivas de la sociedad socialista en la cual vive. Es precisamente ahí donde tenemos que trabajar muy fuerte.

Todos estos “ajustes” del modelo cubano, como lo ha dicho el presidente Raúl Castro, ¿no deben intervenir en los campos político, de la prensa, el de las libertades?

ALEIDA GUEVARA- ¡Sí, tenemos mucho que trabajar! Somos una sociedad en desarrollo. Aprendemos siempre de nuestros errores. Nuestro desafío es ser siempre mejores. Sobre todo tenemos que tener más confianza en nuestra juventud. Personalmente, yo le daría más responsabilidades, mucho más. Por ahora no es suficiente. Desde el punto de vista de las libertades, ¡es sencillamente la hipocresía! En Francia o en Europa, ustedes tienen una concepción de la libertad muy estrecha, mientras que se trata de un concepto más amplio. Somos el único país en el mundo que no baja la cabeza ante los Estados Unidos. No solo son las presiones económicas las que se ejercen duramente sobre el pueblo cubano. Somos un pueblo culto, el más culto del planeta se dice, que le gusta leer, discutir. Somos libres en el sentido en que lo entendía José Martí: para tener un pueblo libre, hay que tener un pueblo culto. Si el pueblo es educado, ¿quién puede manipularlo? Nadie. Hay que tener dos dedos de frente para pensar que no seamos libres… A fuerza de repetir lo que los medios afirman, se deja de lado a la realidad. Cuba, además de dar una educación a su pueblo, se ocupa de su salud en las mismas condiciones, gratuitamente. Aporta además su solidaridad a todos los pueblos del mundo. No tenemos las riquezas de Europa, pero ustedes están ahora metidos en un proceso muy grande de privatización de la salud y de la educación. Entonces, yo sólo pido meditar y analizar la realidad a mi alrededor, alrededor de todos nosotros.
En esta relación con la realidad, ¿juega la prensa su papel en Cuba? Raúl Castro es el primero en decir que no.
ALEIDA GUEVARA - ¡Es verdad, es verdad! No es lo suficientemente crítica con el curso de los acontecimientos. La prensa tiene los instrumentos a su disposición pero no los utiliza. No se trata de criticar por criticar, sino criticar y encontrar una solución. En este punto es débil. Los periodistas deben tratar temas que nos interesen. No queremos que repitan como cotorras lo que viene de los Estados Unidos, esperamos que se sumerjan en el corazón de nuestra sociedad y que profundicen en las preocupaciones de la gente.

Sí, pero ¿el poder político se los permite?

ALEIDA GUEVARA- ¡Sí, sí! Una vez más, los periodistas cubanos no sólo pueden examinar los problemas, sino que también tienen la facultar de interpelar a los dirigentes y preguntarles lo que pasa. Algunos son muy críticos, pero haría falta que todos lo fuesen. Tenemos, en Radio Habana, una programa que cuando lo escucho me hace feliz. En Cuba tenemos una expresión que podría designarse como “al pan, pan y al vino, vino”. Si se habla del pan, es el pan y no otra cosa, si se habla de vino, es vino y nada más. Se va directo a la diana, de manera constructiva. Los periodistas lo demuestran perfectamente en este programa.

El bloqueo ejercido por los Estados Unidos desde hace más de cincuenta años condiciona la vida de los cubanos. Concretamente, ¿cómo se traduce eso?

ALEIDA GUEVARA- Un ejemplo. Si un barco toca un puerto cubano, según la ley que rige el bloqueo, debe esperar al menos seis meses para poder entrar en los Estados Unidos. Para encontrar leche destinada a los niños cubanos, Europa se ha plegado a los mandatos norteamericanos y ha rechazado comerciar con nosotros. Entonces hemos tenido que llegar a Nueva Zelandia. ¿Cuánto costó este viaje? Tres veces más que el precio del mercado. Durante más de cincuenta años el gobierno de los Estados Unidos ha tratado de destruirnos en el plano económico. Cuando ha visto que no funcionaba, emprendieron acciones terroristas. En los años 1980, por ejemplo, introdujeron en Cuba el dengue hemorrágico: 200 mil cubanos cayeron enfermos, 158 personas fallecieron, la mayoría niños. ¿Qué organizaciones internacionales condenaron a los Estados Unidos por estos hechos? Ninguna. Se trata de una parte del bloqueo, pues también existe un bloqueo de la información. Hay cinco hombres prisioneros en los Estados Unidos, cinco cubanos, que fueron a territorio norteamericano para proteger y alertar a Cuba de estas acciones terroristas. Aún están en la cárcel, y los terroristas que hicieron sus acciones contra Cuba están libres. Lo peor es que prácticamente el mundo entero ignora esta situación. Los Estados Unidos impiden que se hable de esto. Esto demuestra la hipocresía del gobierno de Washington. Dice luchar contra el terrorismo en no importa qué lugar del planeta y no es capaz de poner término al terrorismo desarrollado desde su propio territorio. Esta es una manera más de tratar de aislar a Cuba.

¿Usted no espera nada de Obama?

ALEIDA GUEVARA – No. Habíamos pensado que él sería distinto, digamos por romanticismo, porque siendo un hombre negro, hubiera sido más sensible a las dificultades de su pueblo y del nuestro. Obama es un jefe de Estado como los demás. Sin embargo, siempre estamos dispuestos a discutir con él pero de igual a igual. Eso es lo que el pueblo quiere.

¿Cómo imagina usted que el Che vería al mundo hoy?

ALEIDA GUEVARA – Es muy difícil decirlo. Si estuviese ahí, quizás yo sería más argentina que cubana. Y quizás también Argentina sería un país totalmente socialista, en cuyo caso mi papá hubiese hecho una revolución y se hubiese ocupado de Repsol (risas) (1). En realidad, soy incapaz de imaginar algo así porque el mundo ha cambiado considerablemente. He visto crecer su aura entre los jóvenes. Eso tiene un gran valor. Usted hace su vida y piensa que hay que hacer algo a pesar de todos los obstáculos. Hay que ser consecuente consigo mismo. Los hombres tienen ese don de poder soñar. Pero no se le puede pedir a otro que haga de sus sueños la realidad. Le toca a usted actuar. Mi padre era este tipo de hombre, demostró hay había otro camino. Ahora nos toca a nosotros decidir. Somos los que decidimos.

  1. Argentina decidió la expropiación de la filial argentina YPF del grupo petrolero español Repsol.

LA GRANJA DEL CHE VA A REVIVIR
El padre de Aleida Guevara había fundado en febrero de 1961, con un grupo de guerrilleros, una granja de tipo muy particular en Cuba. El Che quería que esta granja, llamada Ciro Redondo, situada cerca de Matanzas, cultivara plantas medicinales. Era un campo experimental. El Che estaba convencido de que las plantas podían curar. Pequeños grupos de guerrilleros recorrieron todos los continentes para traer las famosas plantas raras. Una de ellas, procedente de Brasil, curó a un chino enfermo de cáncer. Dos de esos pioneros viven aún en La Habana y son testigos de esta experiencia. Hoy la granja está deteriorada. La asociación Cuba Sí France decidió recuperarla. Con este fin, el producto de un DVD realizado a partir del concierto “El Che, la sinfonía”, que se celebró en Amiens el jueves pasado, será dedicado a la valiosa herencia dejada por el Che.
Informaciones y donativos: Cuba Sí France; 94, bd Auguste-Blanqui, 75013 París; tel. 01 43 36 37 50; cubasifrance@wanadoo.fr

 

(Cubaminrex- Embacuba Francia)

 

 

 

 

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