CubaMinrex. Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

  English   RSS Cubaminrex  

Cooperacion

Yo, sí puedo: esperanza hecha realidad para iletrados guatemaltecos.

GUATEMALA, 15 de diciembre de 2010.- Concluye un año considerado de consolidación para el programa cubano de alfabetización, Yo, sí puedo, en Guatemala, donde alrededor de 60 mil iletrados salieron de las sombras desde 2008 y 11 municipios fueron declarados libres de analfabetismo.

Lejano se antoja ya el día de 2007 cuando llegó el primer asesor de la isla para comenzar la aplicación del método, cuya efectividad está probada en tantas partes del mundo.

Fue en Ixcán, municipio del departamento de Quiché, donde las autoridades locales lograron traer al educador mediante un convenio con las cubanas.

Desde aquel paraje norteño la colaboración en esa materia fue ensanchándose a partir del año siguiente.

Entonces, la Comisión Nacional de Alfabetización (Conalfa), ya en el mandato del presidente Álvaro Colom, adoptó el cubano como parte de los ocho programas en uso en este país, aunque continúan las relaciones directas de ese tipo con alcaldías municipales en varios casos.

Como fase de pilotaje calificó el tiempo transcurrido hasta 2009 el coordinador nacional de esa tarea, Osmany Justis, quien ofreció a Prensa Latina una amplia explicación del desarrollo de la cooperación cuando está próximo a cerrar 2010.

Estadísticamente, este año fue triplicado el número de personas alfabetizadas a partir de la decisión de llevar el programa a todos los departamentos (22) del país, estrategia que ha permitido declarar esa cantidad de municipios libres según los parámetros de la UNESCO, por debajo del cuatro por ciento, dijo Justis.

Es el resultado de un trabajo que ha venido haciendo Conalfa, que con el Yo, sí puedo se le da el punto final a partir de sus posibilidades por la cantidad de personas incorporadas y la conclusión de su aprendizaje en menos tiempo, expresó.

Las características de este método audiovisual, concebido para enseñar a leer y escribir en tan solo tres meses, necesita una limitada cantidad de recursos humanos para la incorporación y desarrollo de un alto número de individuos simultáneamente.

Por esa corta duración es mayor el índice de asistencia y retención y destaca por su flexibilidad, pues se adapta a las características y condiciones culturales de cada lugar donde es aplicado.

En el ámbito humano, permite el aprendizaje de los analfabetos en sus propios hogares o cerca de ellos, lo cual incrementa la cooperación familiar y el trabajo individual del participante, así como eleva su autoestima.

Hemos tenido mucho avance - continúa Justis - en la comprensión del programa por la parte guatemalteca en cuanto a sus beneficios y la metodología, la experiencia es mayor y eso facilita la capacitación a los facilitadotes y eleva su calidad.

Este año ha sido de consolidación del programa, reitera Justis, pero aclara la certeza de todavía no estar utilizando todas sus potencialidades.

Para el coordinador, al compararlo con los demás métodos usados por la Conalfa, el Yo, sí puedo demuestra fehacientemente sus ventajas, lo cual ya fue reconocido por las máximas autoridades, sobre todo del sector educativo, y la propia UNESCO.

Se refirió a cómo ha cambiado la dinámica de este proceso en Guatemala, pues al ser más rápido hace más intenso el trabajo de la parte administrativa, lo cual puede convertirse en algún momento en una barrera, aunque lo han venido simplificando.

Ahora estamos en la proyección para el próximo año, creo que ya Guatemala se merece hablar de uno o dos departamentos libres de analfabetismo, toda la capacidad la tiene el programa y se puede utilizar en función de eso, afirmó Justis.

Porque vamos a seguir declarando cada mes un municipio, pero se trata de fijarnos ya otra meta superior y objetiva, solo es necesario establecer una estrategia en función de ello, agregó.

Diseñar una estrategia técnica para garantizar sostenibilidad y ritmo ascendente en la alfabetización, además de seguimiento a las personas enseñadas, es en sentido general el propósito para 2011.

Y llama la atención que, según el dirigente de esa cooperación, ya en la isla se preparan educadores para aplicar el método en idiomas mam y quiché, dos de los más hablados entre la amplia población indígena de esta nación de raíces mayas.

Y así, paso a paso, cada vez más rápidos y alargados, un programa netamente cubano, pero perteneciente al mundo, como afirmó Justis, sigue demostrando en Guatemala que sí se puede salir del tenebroso túnel de la ignorancia. (Cubaminrex-Embacuba Guatemala-PL)

  

 

 

 

<< Atrás

 

Copyright © Ministerio de Relaciones Exteriores

Escribir al WebmasterEscribir al Webmaster