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Discursos e Intervenciones

Intervención de la Ministra de Justicia de la República de Cuba, María Esther Reus,
en la presentación del Informe Nacional de Cuba ante el Cuarto Período de Sesiones
del Grupo de Trabajo del Mecanismo de Examen Periódico Universal.
Consejo de Derechos Humanos. Ginebra, 5 de febrero de 2009.

Señor Presidente:

Cuba se honra en presentar su Informe Nacional al Mecanismo de Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos.

Este es el resultado de un proceso amplio y participativo de consultas que involucró a numerosas instituciones gubernamentales y estatales, al Parlamento, a centenares de organizaciones no gubernamentales y a otras instituciones.

Señor Presidente:

Cuba concede gran importancia a este ejercicio, el que coincide con el 50 Aniversario del Triunfo de la Revolución Cubana. Este hecho trascendental permitió que por primera vez en la historia, todas las cubanas y cubanos pudieran disfrutar plenamente de todos sus derechos humanos.

Las profundas transformaciones emprendidas por la Revolución Cubana, hicieron posible la erradicación de las injusticias heredadas de la dominación colonial y neocolonial que sufrió el país hasta 1959.

El sistema político cubano es expresión de la voluntad de su pueblo. Es un proyecto genuinamente autóctono, fundado en una rica historia de lucha por la igualdad y la solidaridad entre los hombres y mujeres, la independencia, la soberanía, la no discriminación, la unidad y la justicia social.

La principal cualidad del sistema político cubano es su capacidad para el constante perfeccionamiento en función de las necesidades planteadas para la realización de una participación plena, verdadera y sistemática del pueblo en la dirección y el control de la sociedad.

La Constitución de la República (aprobada en 1976 en referéndum popular con el voto afirmativo del 97,7 % de los electores), es la ley suprema del Estado Cubano. La misma determina las competencias de los órganos ejecutivos, legislativo, administrativos, judiciales, fiscales, de control y de defensa. La Constitución establece los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado y su Gobierno, los derechos, deberes y garantías fundamentales de los ciudadanos, así como los fundamentos a su respeto, realización y protección.
La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado, representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo y es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República.

Las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular, como órganos superiores locales del poder del Estado, están investidas de la más alta autoridad para el ejercicio de las funciones estatales en sus respectivas demarcaciones.

El pueblo nomina y elige directamente a los representantes del poder local. El voto libre, directo y secreto de la población, decide la composición de la Asamblea Nacional y de las instancias superiores de poder en las provincias y municipios. Los miembros del Consejo de Estado y su propio Presidente, requieren previamente de su elección como diputados.

Todos los ciudadanos cubanos tienen el derecho a elegir y ser elegidos. Contamos con un modelo de democracia participativa, que incluye el desempeño de organizaciones sociales y de masas.

La composición de la Asamblea Nacional del Poder Popular, representa la diversidad del pueblo cubano. Entre los 614 diputados miembros del Parlamento, hay representantes de todos los sectores. Más del 28 % son obreros, campesinos, trabajadores de los servicios, la docencia y la salud; el 43 % son mujeres; el 36 % son negros y mestizos. Más del 56 % de los diputados nacieron después del triunfo de la Revolución.

El sistema de protección jurídica de los derechos humanos en Cuba no queda restringido a su formulación constitucional. Están debidamente desarrollados y garantizados en otras normas sustantivas y procesales vigentes, acorde con los derechos reconocidos en la Declaración Universal y en los demás instrumentos internacionales de derechos humanos.

Se garantiza su promoción y protección, con una institucionalidad efectiva y la aplicación de políticas y programas dirigidos a su implementación práctica y la universalización de su disfrute. Estamos empeñados en que nadie sea excluido, ni discriminado.

Los derechos a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona, se sustentan en el principio de respeto a la dignidad humana, y constituyen pilares en la actuación de las autoridades cubanas y del funcionamiento de toda la sociedad.

En nuestro país, no ha habido un solo caso de ejecución extrajudicial, desaparición forzada o tortura, desde que en 1959 la Revolución pusiera fin a la dictadura que asesinó o desapareció decenas de miles de cubanos.

Cuba es un Estado laico. Reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa sin discriminación alguna. En el país existen alrededor de cuatrocientas religiones e instituciones religiosas, todas disponen de templos y casas-culto para la realización de sus actividades.

Las libertades de opinión, de expresión, de información y de prensa son reconocidas a todos los ciudadanos, según se establece en la Constitución. El elevado nivel educacional y cultural del pueblo, el carácter social y público de los medios de información, y el ejercicio del poder popular, facilitan las condiciones materiales para su disfrute.

En el 2008 se desarrolló un amplio proceso de debate sobre la realidad cubana. Se celebraron más de 215 mil reuniones públicas, en las que participaron más de 5 millones de cubanos de todos los sectores de la sociedad. Se formularon más de 1 millón 300 mil planteamientos, críticas y propuestas; todas están siendo debidamente atendidas.

Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones constituyen bienes al servicio de todo el pueblo. El entrenamiento y la capacitación en su uso son gratuitos y se facilita el acceso a las mismas, a través de centros e instituciones de interés social y comunitario.

La igualdad y la no discriminación están plenamente garantizadas.

Son sustanciales los avances logrados en materia de igualdad de género. El Plan de Acción Nacional de Seguimiento a la Conferencia de Beijing garantiza la transversalización de la perspectiva de género en las políticas y los programas que se aplican, e impulsa las acciones dirigidas a asegurar el pleno ejercicio de los derechos de la mujer.

Las mujeres representamos el 46 % de la fuerza de trabajo y el 66 % en la categoría ocupacional de técnicos y profesionales, en el sector estatal civil. El número de mujeres en cargos de dirección equivale al 38 % del total. En el Consejo de Estado, elegido en el año 2008, las mujeres incrementaron su presencia de un 16 % a un 26 %.

Cuba también ha alcanzado significativos avances en la realización de los derechos económicos, sociales y culturales.

La educación tiene carácter universal y es gratuita en todos los niveles de enseñanza. Cuba ha sobrepasado con creces los 6 objetivos del Programa Educación para Todos de la UNESCO.

El 73 % de los jóvenes cubanos entre 18 y 23 años estudian en la universidad. Cuba dispone de 1 docente por cada 30 habitantes. El 100 % de las niñas y niños con necesidades educativas especiales recibe ese tipo de atención en centros preparados al efecto.

Se ejecutan importantes proyectos dirigidos al perfeccionamiento de la enseñanza:

- aprendizaje de la computación desde el nivel primario;
- utilización de soportes técnico-didácticos como la televisión y el video en cada aula;
- creación de dos canales de televisión nacional de carácter educativo;
- establecimiento de programas especiales de enseñanza para el adulto mayor;
- creación de unidades docentes universitarias en cada municipio del país con el objetivo de universalizar el acceso a ese nivel de enseñanza.

El derecho a la cultura está ampliamente garantizado y al alcance de todos los sectores sociales, incluyendo aquellas personas que habitan en zonas rurales. Se fomenta y promueve la cultura y las ciencias en todas sus manifestaciones, así como la libertad de creación artística.

 

El derecho al trabajo tiene en Cuba rango constitucional y no está subordinado a las ciegas reglas del mercado. Al cierre del 2008, se alcanzó una tasa de desocupación de 1,6 %. Existen programas dirigidos a atender las necesidades especiales de mujeres, jóvenes, personas con discapacidad y a la reinserción laboral de aquellos que hayan cumplido sanciones privativas de libertad, entre otros.

La legislación laboral y de seguridad social es coherente con los instrumentos adoptados por la OIT, e incluso supera los requerimientos internacionales de los más de 80 convenios que hemos ratificado, concediendo derechos, beneficios y protección más amplios a todos los trabajadores.

Cada cubano tiene asegurado el acceso a servicios de salud gratuitos y de reconocida calidad. El Sistema Nacional de Salud es totalmente financiado por el Estado y cuenta con una amplia red asistencial. Cuba exhibe indicadores de salud que comparan con los de países desarrollados. La mortalidad infantil de niños menores de un año fue de 4,7 por cada mil nacidos vivos en el 2008 y la esperanza de vida al nacer es de 78 años.

Se avanza hacia el examen preventivo de toda la población para el diagnóstico precoz de enfermedades, y se perfeccionan otros programas como el materno-infantil y el de vacunación, que garantiza una de las más amplias coberturas de inmunización en el mundo.

En medio de las difíciles circunstancias en las que hemos tenido que llevar adelante nuestra Revolución, no sólo hemos logrado avanzar en la promoción y protección de todos los derechos humanos de nuestro pueblo. Cuba ha compartido lo que tiene, contribuyendo solidariamente a la realización de los derechos humanos de otros pueblos del mundo. Miles de profesionales cubanos han llevado la salud y la educación a centenares de países, ayudando a preservar el derecho fundamental a la vida.

De 1963 al 2008, la cooperación cubana en el exterior ha contado con la participación de más de 341 mil colaboradores civiles, en 154 países.

En estos momentos, casi 51 mil profesionales y técnicos cubanos prestan sus servicios en 96 países, de ellos más de 38 mil en 74 países, lo hacen en el sector de la salud.
La “Operación Milagro” ha permitido recuperar la visión a más de 1 millón 300 mil pacientes de 33 países.

El Método cubano “Yo sí puedo”, ha apoyado la alfabetización de más de 3,6 millones de personas en 26 países.

De 1961 al 2008, se graduaron en las universidades cubanas más de 52 mil jóvenes de 132 países y 5 territorios de ultramar.

Señor Presidente:

En Cuba contamos con un amplio y efectivo sistema interinstitucional, que incluye la participación de organizaciones políticas y sociales, para recibir, tramitar y responder cualquier queja o petición individual o de grupos de personas, relativas al disfrute de cualquier derecho humano, lo cual se consagra expresamente en la Constitución de la República.

En el sistema participan la Fiscalía General de la República, los Organismos de la Administración Central del Estado, las Organizaciones Sociales, la Secretaría del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, las instituciones del Poder Popular y el propio Consejo de Estado.

Existen también otros mecanismos autóctonos que contribuyen a la tarea de supervisar y potenciar la realización de los derechos humanos. Tal es el caso del sistema de trabajadores sociales, que prestan sus servicios en la comunidad e identifican las necesidades de apoyo a las familias cubanas, bajo la máxima de no olvidar a ningún ser humano.

El Sistema Penitenciario Cubano se sustenta en el principio del permanente mejoramiento humano. Cuba cumple los preceptos de las Reglas Mínimas Internacionales para el tratamiento a los reclusos y privilegia el enfoque preventivo a través de numerosos programas sociales, entre ellos los dirigidos a convertir las prisiones en escuelas.

La meta es asegurar la reinserción social plena del ser humano que ha cumplido su sanción. Todos los reclusos tienen garantizada su atención médica y estomatológica gratuitas y en condiciones de igualdad al resto de la población cubana.

Cuba tiene un amplio historial en materia de cooperación internacional en la esfera de los derechos humanos. El país ha demostrado su inequívoca disposición al diálogo franco en todos los temas, siempre que prevalezca el respeto y la imparcialidad.

Cuba es Estado Parte en 41 de los tratados más importantes en esta esfera y ha cooperado históricamente con los mecanismos de derechos humanos que se aplican de forma universal y sobre bases no discriminatorias.

En febrero de 2008, firmamos los Pactos Internacionales de Derechos Humanos, como una muestra de nuestra voluntad y compromiso con los postulados de ambos instrumentos.

Cuba está procediendo a ratificar la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas.

En días pasados, fueron enviados nuestros informes periódicos al Comité de los Derechos del Niño y al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial. Ya iniciamos la elaboración del informe al Comité contra la Tortura, que debe estar listo para ser entregado, al finalizar el primer semestre del presente año.

La eliminación en el 2007 del mandato anticubano impuesto por Estados Unidos, permitió profundizar cualitativamente la política de cooperación tradicional del país en materia de derechos humanos. Se recibió la visita del Relator Especial sobre el Derecho a la Alimentación y hemos extendido una invitación al Relator Especial contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes, para que también nos visite.

Señor Presidente:

La obra de la Revolución Cubana y sus logros a favor de los derechos humanos, ha sido posible a pesar de la existencia de colosales obstáculos. El genocida bloqueo económico, comercial y financiero, las agresiones y actos terroristas, y la política permanente de hostilidad anticubana de sucesivas administraciones estadounidenses, constituyen los más graves de estos obstáculos.

A lo anterior se unen fenómenos climatológicos y el negativo impacto de un injusto orden económico internacional, que se ha visto agravado por las actuales crisis financiera, energética, alimentaria y climática que afectan a la humanidad.

A pesar de ello, la firme voluntad política, el empeño y los esfuerzos del Gobierno y el pueblo cubanos, han permitido avances significativos. Cuba continúa adelante, profundizando sus transformaciones revolucionarias con el objetivo de construir una sociedad cada vez más justa, libre, independiente, equitativa, democrática, solidaria y participativa.

Cuba asume este ejercicio con pleno sentido de responsabilidad y reivindicando su derecho a la libre determinación, independencia y soberanía, con apego a los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad, que deben caracterizar la cooperación internacional en materia de derechos humanos.

Cuba asiste al Examen Periódico Universal en defensa de la verdad. Estamos abiertos al diálogo y brindaremos las informaciones y aclaraciones necesarias. Sólo exigimos el debido respeto y la total objetividad que debe caracterizar este proceso.

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