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Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez en la apertura del Encuentro “Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo, en Defensa de la Soberanía Nacional” 27 de enero del 2010

Compatriotas residentes en el exterior:

Compañeras y compañeros:

Compartimos todos el orgullo de ser hijos de la isla rebelde, marcada desde el nacimiento de la Nación por el dilema entre la anexión y la independencia.

El ser cubano incluye un destino especial, una historia única, que ha tenido que ser, y seguramente siempre será, una historia de lucha.

El Padre de la Patria comprendió en Bayamo que “el propósito de Estados Unidos es apoderarse de Cuba”. El Apóstol muere en combate habiendo escrito “ya estoy todos los días en peligro de dar la vida por mi país, y por mi deber… de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

En la historia de la Patria ha estado siempre, junto a ella, su emigración. La que fue perseguida por su apoyo a la independencia durante la Guerra de los Diez Años y con la que Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano para lanzar la del 95.

La emigración cubana siempre fue numerosa y siempre fue patriótica. Martí pensaba, con razón, que el adversario “…jamás podrá lograr que las emigraciones agiten sin razón la isla, ni que la abandonen. Un guardián tiene la isla, y son las emigraciones”. Sólo una minoría ha sido anexionista, plattista, batistiana, contrarrevolucionaria, terrorista, bushista.

Hasta hoy, la emigración cubana, en su inmensa mayoría está junto a su Nación y a su Patria, agredidas y bloqueadas. Es la que sufre el uso de la política migratoria norteamericana como un arma contra Cuba para crear pretextos de agresión, desestabilización interna y hacer subversión.

La Ley de Ajuste Cubano y la “política de pies secos-pies mojados” alientan la emigración ilegal e insegura y cuestan numerosas vidas. Se ha pretendido convertir a los emigrados en refugiados políticos que huyen en busca de libertad.
Y la Revolución ha tenido que defenderse también en el terreno migratorio, pero nunca ha renunciado a la relación natural con los cubanos residentes en el exterior y se mantiene invariable la voluntad del Gobierno de Cuba de avanzar hacia la plena normalización de las relaciones con la emigración. Se mantiene invariable nuestro propósito de facilitar, cada vez más, los contactos y la comunicación entre los cubanos que residen en el exterior y sus familias en Cuba.

El proceso de normalización de las relaciones de Cuba con su emigración es permanente e irreversible.

A más de tres décadas del “Diálogo del 78”, rendimos homenaje a aquellos iniciadores, en especial a sus mártires Carlos Muñiz y Eulalio Negrín. Recordamos entre nosotros a Lourdes Casals, Luis Miranda, Walfrido Moreno, Reinaldo Cué y otros que dedicaron todas sus vidas a esta noble y patriótica causa.
Por eso es tan significativo y oportuno este encuentro contra el bloqueo, en defensa de la soberanía nacional que es el único camino en pos de una relación sana y enteramente normal entre la Patria y la emigración.

El bloqueo económico, comercial y financiero se interpone entre nosotros y permanece intacto. No se ha producido el cambio en la política de Estados Unidos sobre Cuba. Ha disminuido la retórica anticubana y se adoptaron medidas positivas, pero extremadamente limitadas e insuficientes para desmontar las más brutales restricciones que aplicó George W. Bush a los viajes de los emigrados cubanos y el envío de ayuda a sus familiares.

El gobierno norteamericano ha ignorado las principales recomendaciones que importantes y diversos sectores de ese país hicieron a favor de un viraje en la política; las expectativas y los niveles de apoyos a medidas sustanciales reflejadas en las principales encuestas de opinión, incluida la emigración cubana.

Obama no ha usado las prerrogativas reales que tiene el Presidente de los Estados Unidos para realizar cambios prácticos en las relaciones con Cuba, en la aplicación del bloqueo y en la prohibición de viajar a Cuba a los norteamericanos, mediante el uso de sus facultades ejecutivas, sin pasar por el Congreso.

En consonancia con nuestra posición, abierta a dialogar sobre todos los asuntos y a negociar todos los problemas bilaterales, sobre bases de respeto e igualdad soberana y sin menoscabo para nuestra independencia y autodeterminación, Cuba accedió de inmediato a restablecer las conversaciones migratorias interrumpidas por el gobierno de Bush.

El gobierno de Cuba ha propuesto al gobierno de los Estados Unidos, como temas esenciales que considera necesario abordar en un eventual proceso de diálogo dirigido a mejorar las relaciones, el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero; la exclusión de Cuba de la espuria lista de países terroristas; la abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la “política de pies secos-pies mojados”; la compensación por daños económicos y humanos, la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo; el fin de las agresiones radiales y televisivas desde los Estados Unidos contra Cuba, y el cese del financiamiento a la subversión interna.

Un tema esencial en esa agenda es la liberación de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos que sufren, desde hace once años, injusta prisión en los Estados Unidos. El Presidente Obama tiene las prerrogativas constitucionales para ponerlos en libertad, como acto de justicia y de compromiso de su Gobierno en el enfrentamiento al terrorismo.

Hemos propuesto a los Estados Unidos, además iniciar conversaciones para establecer cooperación en el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo y al tráfico de personas, para proteger el medio ambiente y enfrentar los desastres naturales.

Aún no hemos recibido respuesta a nuestra propuesta de agenda.

En este espíritu, el gobierno cubano ha sostenido, con el de los Estados Unidos, conversaciones migratorias y sobre el restablecimiento del servicio de correo postal directo, las que han sido respetuosas y útiles.

El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba es un acto de agresión unilateral, al que se le debe poner fin de manera unilateral.

Los hechos demuestran que Estados Unidos no renuncia al propósito de destruir la Revolución mediante la subversión. En abril, persistió en incluir a Cuba en el listado espurio de países patrocinadores del terrorismo y muy recientemente, con ese pretexto, decidió aplicar a los viajeros desde Cuba medidas humillantes y discriminatorias que afectarían, en particular, a los vuelos charter que se producen de forma directa entre ambos países y estarían dirigidas contra los cubanos residentes en ese país.

Es obvio que Estados Unidos ha fracasado en el intento de aislar a Cuba que mantiene relaciones diplomáticas plenas con 183 estados. La última vez que nos encontramos en un evento similar tres países de nuestro hemisferio no tenían relaciones con Cuba. Hoy Estados Unidos es el único.

Es unánime el llamado continental a que se ponga fin al bloqueo y la política de agresión contra una hermana nación. La resolución de Naciones Unidas que condena el bloqueo alcanzó 187 votos.

El bloqueo económico no ha cumplido ni cumplirá nunca el propósito de doblegar la decisión patriótica del pueblo cubano. Pero genera carencias, limita nuestras potencialidades de desarrollo, ha lastimado ya a varias generaciones de cubanos y daña seriamente nuestra economía privando a nuestra población de bienestar.

El bloqueo es, sin lugar a dudas, el obstáculo fundamental para el desarrollo del país y a ustedes agradecemos el estar aquí porque es esencial su contribución para poner fin a ese crimen.

En este periodo, se consolidó el proceso de integración de Cuba a nuestro continente con el ingreso al Grupo de Río, se eliminó la antigua y bochornosa exclusión de Cuba del sistema interamericano y recibimos, sólo en el 2009, la visita de 41 Jefes de Estado y de 75 Cancilleres de todas partes del mundo.

En Cuba hoy radican 109 misiones diplomáticas extranjeras, alta cifra que demuestra el prestigio y lugar que nuestro país ha ganado en la comunidad internacional donde tiene un activo desempeño.

A pesar de los recortes impuestos por la situación económica internacional, Cuba ha decidido mantener abiertas sus 136 oficinas consulares en el exterior con el propósito de garantizar la continuidad de la asistencia y los servicios que ustedes merecen y al cual también contribuyen aportando el arancel establecido.

Del Plan Bush sólo queda un recuerdo de fracasos. Sin embargo, aún es importante el poder y la influencia que ejerce en los Estados Unidos una minoría poderosa, aliada de los enemigos históricos de la independencia de Cuba que ha convertido a la política anticubana en un negocio muy lucrativo.

Fue la que se opuso, de manera bárbara y fascista, al Concierto por la Paz, a la visita de la Filarmónica de Nueva York a la Habana, al restablecimiento de los intercambios académicos, culturales, científicos, deportivos y comerciales y a todo contacto civilizado entre Cuba y los Estados Unidos.

Pero cada vez es mucho más difícil silenciar el cambio que tiene lugar dentro de la mayoría de los cubanos residentes en Estados Unidos que hoy desean una relación muy distinta con la Patria.

Los últimos años han sido también duros y enfrentamos enormes retos. Resultó devastador el efecto combinado del bloqueo, del cambio climático, en particular a través de los tres huracanes que provocaron daños equivalentes al 20% del Producto Interno Bruto y de la crisis económica global.

A diferencia de lo ocurrido en algunos países donde 12 millones de millones de dólares se emplearon para asistir a los grandes bancos, en Cuba se dirigió toda la ayuda a los más débiles. Nadie perdió su casa, nadie tuvo que suspender tratamientos médicos o posponer cirugías porque no tenía dinero para pagarlas, nadie tuvo que cancelar la matrícula de estudios de sus hijos. Esa realidad ya común para los cubanos constituye una sólida conquista.

Sabemos que los cubanos residentes en el exterior también sintieron los efectos de la crisis y agradecemos la inmediata respuesta solidaria que desde muchas partes del mundo encabezaron para enviar ayuda a las zonas de nuestro país más afectadas por los huracanes.

Hoy con sólo tener un pasaporte habilitado los cubanos residentes en el exterior pueden entrar al país cuando y cuantas veces lo deseen. Existe la posibilidad de invertir en Cuba y cursar estudios en nuestras instituciones universitarias.

Es un hecho común encontrarse a cubanos residentes en el exterior participando en los múltiples eventos y congresos temáticos del calendario nacional y es habitual la publicación en Cuba de obras de autores cubanos residentes en el exterior, la exposición de numerosos pintores cubanos residentes en otros países.

A este proceso ha contribuido el crecimiento en fuerza y organización de los cubanos residentes en el exterior que defienden a su Patria ya no de forma aislada o esporádica. Hace dos años se registraban acciones contra el bloqueo de cubanos residentes en cuarenta países. Hoy 106 organizaciones en 61 países conducen los esfuerzos para defender a su país bloqueado y agredido.

Es creciente el interés de un número cada vez mayor de cubanos que residen en el exterior por mantener vínculos con nuestro país. Más de un millón de cubanos residentes en el exterior han hecho trámites en nuestros consulados. Más de medio millón mantienen una relación estable con el país y tienen normalizada su situación migratoria. Más de 400 mil tienen habilitado su pasaporte.

Las visitas de los cubanos residentes en el exterior han ido incrementándose cada año. En 1994, cuando se celebró la I Conferencia “La Nación y la Emigración” visitaron Cuba 37 000 y este año que recién ha concluido lo hicieron 296 mil, ocho veces más.

Compatriotas todos:

Mañana rendiremos homenaje a José Martí en su natalicio. Llevamos en el alma su doctrina. Tampoco olvidamos que cayó en combate en una guerra necesaria y que fue el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada. Lo sentimos entre nosotros como en Tampa y Cayo Hueso y persistimos en sus ideales y en sus luchas.

Entre todos, lograremos la victoria, como quiso el Apóstol, “con todos y para el bien de todos”.

Viva Cuba Libre, Independiente y Soberana.

Muchas gracias.


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