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Intervención  del representante permanente de Cuba, Excmo. Sr. Pedro Núñez Mosquera en el panel interactivo sobre armonía con la naturaleza

Nueva York, 18 de abril de 2012

Señor Presidente:

La delegación de Cuba agradece a los panelistas las exposiciones realizadas durante esta sesión en relación al importante tema que nos ocupa.
En esta ocasión, el debate que celebramos adquiere particular relevancia, dado que estamos a pocos días de la celebración de la Conferencia de Naciones Unidas sobre desarrollo Sostenible, Río+20.
En este sentido, resulta imperativo reconocer que los objetivos adoptados por la comunidad internacional, en el contexto de la Agenda 21 y en el Plan de Implementación de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo en relación con el desarrollo sostenible, no se han cumplido a cabalidad o han tenido muy poco avance a nivel internacional.
A la luz de la evidencia científica, cada vez resulta más claro que la crisis medioambiental que hoy afecta al mundo es, en buena medida, el resultado del prolongado e insostenible patrón de producción y consumo de los países desarrollados y del agotamiento de un modelo de desarrollo fundado en la explotación indiscriminada de los recursos que la naturaleza ha puesto a disposición del hombre. Desde el punto de vista ecológico, el modelo capitalista ha resultado en una grave afectación a la biodiversidad, ha acercado el agotamiento de los hidrocarburos y ha acentuado el efecto invernadero. Todo ello ha redundado, sin dudas, en una seria amenaza a la existencia misma de la especie humana.

Cuba está convencida de que la única manera en que pudiera alcanzarse un desarrollo sostenible y armónico con la naturaleza, sería a través de una modificación sustancial de los patrones de producción y consumo imperantes en los países desarrollados y que han sido impuestos al resto del mundo.

Señor Presidente:

Las múltiples crisis que enfrentamos, en particular la crisis financiera y económica internacional, son también el reflejo de un orden económico mundial insostenible. 

¿Podrá ser sostenible un orden mundial en el cual los sectores privilegiados de los países ricos acumulan riquezas enormes, mientras miles de millones de personas sufren hambre y pobreza en el mundo en desarrollo?

¿Podrá ser sostenible un orden mundial en el que los países pobres continúen siendo víctimas del intercambio desigual, de un comercio injusto y exclusivo, de deudas impagables, de onerosas condicionalidades, de la exclusión de los procesos más importantes de toma de decisiones a nivel mundial y del sistemático incumplimiento de los compromisos asumidos con su desarrollo por los países industrializados?

Se nos quiere convencer de que el mundo ha cambiado, de que no estamos tan mal, de que los países del Sur debemos asumir solos las responsabilidades y los costos de las crisis que no hemos provocado, de que debemos olvidarnos de los principios, objetivos y fundamentos del Desarrollo Sostenible, para perseguir modelos de desarrollo que, a pesar de sus nombres coloridos, no producirán las transformaciones necesarias para contribuir a cerrar la brecha que divide al Norte y al Sur.

Señor Presidente:
Cuba reitera su convicción de que las acciones nacionales de los Estados no serán suficientes por sí solas para alcanzar un desarrollo económico y social armónico con la naturaleza. Para ello también se requiere de una fuerte cooperación internacional y de un renovado compromiso político para cumplir con las metas internacionalmente acordadas.
En el contexto actual, lo menos que podemos exigir es que los países desarrollados cumplan con su compromiso, de por sí modesto’, del 0.7 % del PIB como AOD, y que contribuyan con recursos financieros nuevos y adicionales para enfrentar los retos emergentes de un mundo cada vez más globalizado, amenazado por el agotamiento de los recursos naturales y por los efectos negativos del cambio climático que han agravado, entre otras cosas, la seguridad alimentaria a nivel mundial y en particular en los países del Sur.
Será imprescindible también que los países desarrollados incrementen los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para contribuir con su responsabilidad histórica a honrar su deuda ecológica con la humanidad.
Ello deberá ser reconocido en los resultados que emanen de las futuras negociaciones bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, donde nuestras naciones continúan luchando por  alcanzar un acuerdo justo y equitativo, encaminado a frenar el calentamiento global y sus nefastos efectos para la vida del hombre y del planeta. Para ello también deberá reconocerse el derecho de los países del Sur a lograr su desarrollo y crecimiento económico de acuerdo al Principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas.
Señor Presidente:
Por nuestra parte, persistiremos en nuestros esfuerzos por llevar adelante una política ambiental, social y económica coherente que permita la realización de nuestro legítimo derecho al desarrollo y seguiremos defendiendo el derecho de nuestra especie a existir en armonía con la naturaleza.

Muchas gracias

(Cubaminrex- Misión Permanente de Cuba en la ONU)


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