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Alerta en el litoral

 

CUBA, 11 de mayo de 2010.- Puerto Esperanza es un pueblo del litoral pinareño. Durante los días de frío, cuando el tiempo no acompaña, botes grandes y pequeños se acunan solitarios sobre la superficie del mar. Sus nombres recuerdan palabras esenciales: Familia, Madre, Revolución...

Ahora El Velero de Orelvis Iglesias ha quedado, como los otros, amarrado a la orilla; pero semanas atrás "no había mucho que hacer", así que el pescador salió en busca de objetos traídos por las olas. Entonces encontró, en uno de los cayos vecinos, un paquete de drogas.

Dicen que los narcotraficantes, cuando son perseguidos, lanzan su carga terrible al mar, y que a veces las corrientes la acercan a la costa. Orelvis nunca había visto una paca de marihuana, pero supuso lo que era porque allí, en el Puesto de Guardafronteras de Puerto Esperanza, los preparan en lo concerniente a las drogas y les enseñan qué hacer en caso de hallar paquetes sospechosos.

Llamó a uno de sus compañeros, que se quedó en el lugar. Con alguien cuidando de la paca, partió hacia el puesto de guardafronteras, donde urgentemente tomaron medidas para trasladarla.

MIRANDO AL MAR

Niurka Casanova es una de las pocas mujeres con el cargo de segunda jefa de un puesto de Tropas Guardafronteras. Tiene 27 años de servicio en la provincia y desde 1995 trabaja en Puerto Esperanza.

Unos 50 kilómetros abarca el tramo de costa bajo su responsabilidad. Aquí, señala, llegan pocos recalos de droga y arriban generalmente en el invierno, debido a la presencia de los nortes. Han sido detectados por colaboradores y por nuestras fuerzas, y siempre se han entregado, añade.

Existen los destacamentos Mirando al mar. En ellos confluyen personas que viven cerca de la costa y revisan el tramo todas las mañanas para proteger nuestras fronteras de flagelos como las drogas y las salidas ilegales, entre otros. Nada se les paga. Lo hacen porque están conscientes de los perjuicios sociales que generan estos hechos.

Los pescadores que colaboran tienen otras misiones. En el mar abierto pueden ser testigos del paso de una lancha rápida destinada al tráfico humano. Entonces, su información alertaría a ese y otros puestos.

Muchos kilómetros después, justo en el extremo más occidental de Cuba, jóvenes del servicio militar cumplen funciones semejantes. En la previa se les imparten temas generales sobre tropas guardafronteras y, ya en los puestos, continúan su preparación.

De acuerdo con el mayor Reynaldo Peralta, jefe del puesto fronterizo del Cabo de San Antonio, la misión fundamental allí resulta el enfrentamiento al narcotráfico y la detección de paquetes de droga que puedan penetrar en aguas territoriales cubanas o llegar hasta la tierra misma.

Soldados y oficiales también permanecen alertas frente a la posible rotura de alguna embarcación o el paso de medios rápidos involucrados en el tráfico de personas.

POSIBLE AUMENTO

El mayor Tomás Rodríguez, jefe de Operaciones del destacamento de guardafronteras de Pinar del Río, indica que durante los primeros meses del 2010 los recalos de drogas han ocurrido por el frente norte de la provincia.

En lo que va de año se han detectado siete hechos de este tipo, número alto si se precisa que, durante todo el anterior, ascendieron a nueve. Arroyo de Mantua, Santa Lucía, Pajarito, San Pedro y Puerto Esperanza constan entre los lugares de arribo.

Mientras, guardafronteras y ciudadanos en todo el litoral velan por que los narcóticos no penetren al país. De encontrarse, los paquetes de droga tendrían un solo final: el crematorio y la incineración, conclusión justa para sustancias tan contrarias a la vida. (Cubaminrex-Granma)

 

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