CubaMinrex. Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

  English   RSS Cubaminrex  

Fragmento de la intervención del Presidente Manuel Zelaya en la Asamblea General de la OEA, en San Pedro Sula, Honduras, el 2 de junio de 2009.

(...)
La herencia que nos dejaron las guerras ideológicas del siglo XX y las guerras que se dieron específicamente en los países desarrollados en la primera mitad del siglo XX, nos debe dejar lecciones que aprender, y en esta asamblea de la Organización de Estados Americanos que hoy inicia aquí en San Pedro Sula, Honduras, debemos iniciar este proceso de sabias rectificaciones de viejos errores cometidos.

Nosotros, los latinoamericanos que estamos aquí, hace poco, hace un par de semanas o meses, tuvimos una gran cumbre en el Grupo de Río, en Salvador de Bahía, Brasil. Ahí tomamos un compromiso. El compromiso, que se tomó por escrito y por unanimidad de toda Latinoamérica, es que en esta asamblea de San Pedro Sula, por mayoría de votos o por consenso, se debía enmendar ese viejo y gastado error que se cometió en 1962 de expulsar al pueblo cubano de esta organización.

No debemos irnos de esta asamblea, queridos dignatarios, sin derogar el decreto de esa octava reunión que sancionó a un pueblo entero por haber proclamado ideas y principios socialistas, que hoy esos mismos principios se practican en todas partes del mundo, incluyendo a Estados Unidos y a Europa (Aplausos). Los principios, hoy, de buscar alternativas diferentes de desarrollo son evidentes en el cambio precisamente que ha habido en Estados Unidos al elegir al presidente Barack Obama, en los cambios que han habido en Latinoamérica, específicamente en América del Sur, de escoger nuevos sistemas de democracia participativa. Todos estos principios, que se originan precisamente en la fuerza social del pueblo, deben ser hoy recogidos en esta asamblea como principios sanos del siglo XXI.
No podemos irnos de esta asamblea sin reparar ese error y esa infamia, porque basados en esta resolución de la Organización de Estados Americanos, que ya tiene más de cuatro décadas, a este pueblo hermano de Cuba se le ha mantenido —de parte de una de las democracias más fuertes del mundo, de Estados Unidos—, un bloqueo injusto e inútil, precisamente porque no ha logrado ningún propósito, pero sí ha demostrado que ahí, a pocos kilómetros aquí de nuestro país, en una isla pequeña, hay un pueblo dispuesto a resistir y a sacrificios por su independencia y su soberanía. Eso es el producto de un esfuerzo que nosotros hoy debemos de enmendar, porque no hacerlo, el hecho de que nosotros no rectifiquemos, como yo sé que es el consenso que se está logrando, incluyendo a los países que estamos aquí presentes de observadores, el de no hacerlo nos hace cómplices a nosotros de una resolución de 1962 de expulsar a un Estado de la Organización de Estados Americanos simplemente porque tiene otras ideas, otros pensamientos, y proclama principios de una diferente democracia. Y nosotros no vamos a ser cómplices de eso. Los errores de 1962, como dijo Barack Obama en Trinidad Tobago, ese es el pasado, nosotros somos el futuro, y el futuro debemos defenderlo con valor, con integridad, con principios y con democracia (Aplausos). No podemos irnos de esta asamblea sin derogar lo actuado en esa época.
Un hondureño excepcional, llamado en nuestro país —y uno de nuestros próceres— José Cecilio del Valle, el sabio Valle, expresaba el 17 de abril de 1826, en su famoso artículo “Soberanía y no intervención” —1826, acabábamos de proclamar nuestra independencia del reino español—: “Las naciones del mundo son independientes y soberanas. Cualquiera que fuese su extensión territorial o el número de habitantes, una nación debe tratar a otros con el mismo trato que desea recibir de estos. Una nación no tiene el derecho de intervenir en los asuntos internos de otra nación”, y agregaba: “La América es mi patria y la de mis amigos, será el fin lo que es preciso que llegue a ser grande como el continente, donde se dilata rica como el oro que hay en su seno, majestuosa como los Andes que la elevan y la engrandecen.

“La América será desde hoy mi ocupación exclusiva: América de día, cuando escribo; América de noche, cuando pienso. El estudio más digno de un americano es la América.”

Señoras y señores:

Declaro instalada esta magna asamblea, esta 39 Asamblea de la Organización de Estados Americanos, por la libertad y por la esperanza de este continente; por un futuro unido con todos los países de América, procuraremos implantar, formar y desarrollar la cultura de la no violencia.
Aquí entre nosotros está la voz de Mahatma Gandhi, mártir de este proceso de la no violencia; de Jesucristo, profeta, Dios hecho hombre que predicó con estas palabras; de Martin Luther King que defendió con su vida los derechos civiles de los pueblos que han sido discriminados; de Abraham Lincoln que dio su esfuerzo y su vida por formar naciones respetuosas y democráticas del estado de derecho; Morazán, Martí, Sandino y Bolívar comulgan con nuestros principios y nuestras ideas.

Muy buenos días (Aplausos).

<< Atras

Copyright © Ministerio de Relaciones Exteriores

Escribir al WebmasterEscribir al Webmaster