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Fragmento de las intervenciones de los participantes en la conferencia de prensa durante la 39 Asamblea General de la OEA, en San Pedro Sula, Honduras, el 2 de junio de 2009.

Fernando Lugo (Paraguay):

(...) ya no tiene cabida —como ya decía el presidente Zelaya— la contrapartida de eso, que es la exclusión. Es más, creemos que los motivos que en 1962, en la reunión de la OEA de Montevideo o de Punta del Este, mejor, hayan excluido a Cuba hoy no tienen razón de ser.
El periodista ha formulado una hipótesis, ¿qué hacer si esto no se consigue? Y yo creo que viene a reforzar el tema central de la Asamblea: la no violencia.
La herramienta del diálogo, de la discusión, del disenso, de la búsqueda y construcción de consenso es un desafío para nuestros países y para nuestro continente.
Yo quisiera, simplemente, reforzar esto, que la misma OEA y todos los países estamos en vías de revisión de muchas cosas, y hacerlo con transparencia, de cara a la ciudadanía, de la participación ciudadana.
Yo creo que para nadie es una novedad que hoy también la Organización de Estados Americanos en vista de mejorar la integración americana, pueda también ver su misma estructura organizativa, sus mismos principios de integración.
Hoy salta el tema de Cuba, ¿eh?, y qué mejor cosa, ¡qué mejor cosa!, tener una América unida en todos los sentidos, sin discriminación, sin objeción a los modelos económicos, sociales, políticos, culturales que podamos optar libremente todos los países de América Latina y el Caribe.
El principio de no intervención —que ya señalaba también el presidente Zelaya—, yo creo que es un principio fundamental, que no podemos excluir en este debate.
Creo que, por una parte, el que en San Pedro Sula la OEA pueda afrontar una discusión serena, racional, histórica es muy importante para la OEA y para todos los países de América Latina, el Caribe, América del Norte, que componemos esta organización.

(...)

Daniel Ortega (Nicaragua):

(...) En primer lugar, nuestro saludo para el hermano pueblo de Cuba.
(...) muy grande, no para Cuba, porque para Cuba es intrascendente la OEA, como Fidel bien lo ha señalado. La OEA no es más que un cadáver. Cuba no está interesada en ingresar a la OEA, no; es un asunto de vergüenza para nosotros, centroamericanos, latinoamericanos, que somos miembros de la OEA, y que en la medida que no se levante esa sanción, que fue impuesta por tiranos en contubernio con los gobernantes yankis de la época, contra Cuba, nosotros seguimos siendo cómplices de la sanción. Y, por lo tanto, perdemos dignidad, perdemos soberanía; entonces la vergüenza es nuestra, realmente, somos nosotros los que estamos pasando la vergüenza, incluso, de tener que estar todavía discutiendo si se levanta o no se levanta la sanción.
Nosotros pensamos, por lo tanto, que es un problema de los gobiernos que estamos incorporados en la OEA apresurarnos a alejarnos de esa sanción, que fue tomada en aquellos tiempos, y que se borre esa sanción. Y, por otro lado, muchos de los latinoamericanos, nuestros pueblos y gobernantes latinoamericanos tenemos el convencimiento de que lo más saludable sería crear una organización de los Estados latinoamericanos y caribeños. La Unidad Africana, la OUA, allá en África está integrada solamente por las naciones africanas, ahí no están los excolonialistas, no son parte. Desde ahí ellos dialogan con los europeos, dialogan con otros países.
La organización que por razón histórica debemos tener los latinoamericanos y caribeños es nuestra propia organización, donde estemos los latinoamericanos y caribeños, y esto con el objetivo de estar en una mejor posición de soberanía, de independencia, en todos los campos, y de poder dialogar con Estados Unidos, con Canadá.
No se trata de cortar vínculos con Estados Unidos y Canadá, no se trata de que vayamos a una guerra contra Estados Unidos y Canadá. Nada de eso, simplemente se trata de definir nuestro propio espacio, nuestro propio lugar de diálogo, de toma de decisiones en todos los campos, y desde ahí, unidos, latinoamericanos y caribeños, dialogar desde una mejor posición con Estados Unidos, dialogar con Canadá, dialogar con los europeos, dialogar con el mundo desarrollado. Y eso nos hará más fuertes y eso nos hará más libres.
(...)

Manuel Zelaya (Honduras):

(...) Lógicamente, habría que conocer el significado de lo que significa un bloqueo. Ustedes se imaginan que este país estuviera bloqueado, Honduras, 40 años, que no pudiéramos comprar nada al país de Norteamérica, que no pudiéramos vender absolutamente nada, que aun nuestros connacionales no pudieran viajar, que tuvieran problemas en ese sentido, y que el país que negocia con Cuba queda eliminado de toda posibilidad de negociar con Estados Unidos, los barcos, los aviones, los comerciantes que llegan a Cuba después no pueden entrar a Estados Unidos.
Entonces, estas reuniones no son sociales, compañeros, estas reuniones tienen que ver con la vida de miles y miles, millones de personas, y, además, cuando nosotros estamos defendiendo a Cuba, no solo estamos defendiendo a Cuba, nos estamos defendiendo a nosotros mismos. Nadie quiere que le hagan lo que le ha pasado a ese pueblo. Se trata de principios de identidad para el futuro, para prevenir, y hoy para enmendar.
La OEA hoy tiene un gran reto: o seguir existiendo o colapsar por su falta de decisión política en este sentido. Yo creo que la decisión de la OEA hoy ha sido ya bastante cabildeada por los diferentes cancilleres y presidentes a nivel internacional. La decisión de la OEA hoy va a ser derogar esas resoluciones ignominiosas e infames que se hicieron en aquella época en contra de Cuba.
Ya lo expresaba muy bien Daniel, que me alegra —no soy muy joven yo tampoco, pero Daniel me lleva un par de años. Él recordó que mientras se expulsaba a Cuba porque había proclamado el carácter socialista de su Revolución, se aceptaba a Stroessner, a Somoza, a Trujillo y a todos los dictadores que había en América, y de ahí no se decía nada. Fíjense bien, para que ustedes... Porque Honduras es uno de los países muy adoctrinados con la extrema derecha en el país. Aquí los pueblos no conocen ni la historia siquiera de Morazán, lo único que conocen es que Morazán es un héroe. Pregúntenle a la juventud, pocos conocen que Morazán fue un revolucionario, que Froilán Turcios, nuestro mejor poeta y escritor, fue un íntimo amigo de Augusto César Sandino y era el secretario de su movimiento político; que este fue un hombre que se rebeló contra una invasión, precisamente norteamericana, en Nicaragua y contra las fuerzas invasoras y defendió su país hasta con su vida, Augusto César Sandino; pero Honduras no conoce, porque se le ha negado históricamente el conocimiento de su identidad y de sus valores intrínsecos.
Yo dedico mi vida también, como Presidente, a dar a conocer al pueblo hondureño la verdad en que vive, por qué es pobre, por qué está marginado, por qué está excluido, por qué nunca se le consulta, por qué nunca se le da participación, precisamente porque no conoce ni siquiera su verdad.
Esta reunión es de suma importancia, y esperamos hoy que se marque un hecho histórico y que se rectifique un error histórico de hace más de cuatro décadas.
(...)
Mire, lo que dijo el presidente Ortega: Cuba no regresa a la OEA, primero se caen el cielo y la tierra y se desaguan los mares antes de que Cuba regrese a la OEA. No es ese el plan, y eso debe quedar muy claro en la opinión pública, y, además, son palabras que no las estoy diciendo yo, las ha dicho Cuba, las ha dicho el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el presidente Raúl Castro y lo ha dicho su Canciller.
Cuba no regresa a la OEA, porque cuando Cuba fue expulsada de la OEA —como lo dijo su Canciller en esa época—, los pueblos de América se fueron con Cuba fuera de la Organización de Estados Americanos.
Moralmente hay un compromiso y una responsabilidad de enmendar un error; pero no es para invitar a Cuba a que regrese a un organismo que durante cuatro décadas le ha hecho la vida imposible, para hacerlo en una forma así muy clara y exponerlo en una forma muy clara. Entonces la intención, como nosotros proclamamos —y disculpe que no le amplié su pregunta sobre la no violencia— esa simbología de la humanidad de anteponer ante la violencia la no violencia, correcto, o sea, predicar con ese ejemplo. Eso es estar en contra de la guerra, en contra del armamentismo, en contra de la violencia económica que excluye a las personas; la violencia cultural que discrimina por raza, por color, por sexo, por clase social; la violencia política que no le permite participar a usted y opinar en un pueblo. Eso es estar proclamando una política de estar en contra de la violencia.
La expulsión de Cuba de la OEA fue un acto de violencia, el proponer que se derogue esa resolución es un acto de no violencia. Precisamente, nosotros estamos contestando en una forma civilizada, en una forma pacífica, a un acto de agresión en contra de Cuba, y así le puedo mencionar muchos actos que ha habido en la historia de América Latina de ese mismo tipo.
Entonces nuestra intención es que esta cultura de procurar el sentido de la resistencia pacífica, de la resistencia cívica, de la desobediencia civil cuando es necesario, de la manifestación pública, pacífica, debemos de adoptarla los pueblos. O sea, tiene una profundidad frente al Estado y los ciudadanos, el papel que juega el Estado frente a los ciudadanos y el papel que juega el Estado frente a otro Estado.
(...)

Daniel Ortega:

(...) Solamente quería agregar: Primero, comparto plenamente lo que expresa Rigoberta. La violencia es un problema de orden estructural; y felicitar al presidente Manuel Zelaya por haber colocado este tema en esta reunión, porque nos permite hablar de los grandes problemas que hoy están agobiando a la humanidad y, en particular, a los países en vías de desarrollo. Y en los países en vías de desarrollo, e incluso en algunos países desarrollados cómo se sigue la práctica de la discriminación hacia los pueblos originarios.
Un paso muy importante que se estaría dando, y espero que se dé en esta reunión, en favor de la no violencia —como ya lo decía el presidente Zelaya—, es que se suspenda esa medida injusta que fue aplicada en contra del pueblo de Cuba en el año 1962, y ojalá que entre los cambios que ha anunciado el presidente Obama se terminara el bloqueo en contra de Cuba, porque hay un doble estándar, una doble moral en el comportamiento de Estados Unidos.
Es decir, cuando sus intereses geoestratégicos le dicen que hay que buscar cualquier pretexto para someter a un país que quiere ser independiente, entonces recurren a maniobras como esas. Cuando sus intereses geoestratégicos le dicen que hay que desarrollar buenas relaciones con un país que tiene un modelo político, económico y social que no tiene nada que ver con el modelo norteamericano, ni con el modo de vida norteamericano, ni con la política consumista que promueve el modelo de vida norteamericano, entonces ahí también se desarrollan relaciones muy buenas, ahí no hay sanciones, ahí no hay medidas coercitivas, simplemente, ahí hay un gobierno con el cual ellos se entienden.
¿Y cuál es el problema aquí de la violencia? Que la violencia se ha globalizado. O sea, con la famosa globalización, que nos la presentaron como la solución para los grandes problemas de la humanidad, para erradicar la pobreza, el hambre, etcétera, para recuperar los derechos de todos los ciudadanos y de todas las ciudadanas, la verdad es que se ha multiplicado la violencia, y esta es una globalización que tiene sus raíces en el modelo de desarrollo económico, que tiene sus elementos también, y sus valores no tienen nada que ver con los derechos de los ciudadanos, no tienen nada que ver con los derechos de nuestros pueblos.
Por eso yo digo que son antivalores los que promueve la sociedad capitalista, el mundo capitalista, que impone sus reglas. Entonces, las reglas están impuestas por el mundo capitalista en el mundo. O sea, una parte de nuestro planeta, los países desarrollados, los países capitalistas, le imponen al resto del mundo el modelo capitalista, que es el modelo más violento que pueda existir sobre nuestro planeta. No solamente atenta contra la vida de las personas, contra la seguridad de las personas, contra los derechos de las personas, sino que también atenta contra la naturaleza y genera situaciones de guerra, que las tenemos ahí a la vista todos nosotros.

(Cubaminrex)


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