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Por siempre Magistra

Es difícil hablar de Vicentina Antuña Tabío en apretada síntesis. Toda su vida es una obra emérita, ejemplo de entrega imperecedera a la docencia, a la cultura y a la Revolución cubana.

Sin embargo es poco conocida su abnegada labor diplomática. Antes del triunfo revolucionario de 1959 representó a Cuba en eventos internacionales académicos.
En 1959, contando ya con 50 años de edad, y habiendo tenido ya una hermosa trayectoria como profesora de la Universidad de La Habana y como intelectual comprometida con la defensa de nobles principios de justicia social para su pueblo, se entrega con todo su talento y energía a la construcción de la nueva Cuba revolucionaria, incorporándose desde su fundación a organizaciones sociales creadas por la Revolución, los Comités de Defensa de la Revolución, (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) organización de la cual fue miembro de su Dirección Nacional y a las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR). Entre 1959 y 1975 dirigió el Consejo Nacional de Cultura; presidió el Congreso Nacional de Cultura en 1962 y dirigió la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana.

A partir de 1976 y hasta 1991 llevó a cabo una intensa actividad diplomática como presidenta de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO (CNCU) sin abandonar su actividad docente en la Universidad de La Habana, el Consejo Científico de la Academia de Ciencias y su labor de asesoría del Ministerio de Cultura, labores que simultaneó con la misma dedicación. Dirigió con exigencia, ejemplaridad y gran sensibilidad humana, ejerciendo también su magisterio con los diplomáticos a quienes impartía cursos de cultura cubana, siempre preocupada por su superación profesional para que alcanzaran conocimientos que les permitieran desarrollar una eficaz labor diplomática.

Los años en que desempeñó su labor como presidenta del Consejo Nacional Cubano de la UNESCO fueron años difíciles: época de Guerra Fría, de agresiones políticas, económicas y terroristas contra Cuba, de campañas de descrédito y calumnias contra la Revolución y el pueblo cubano. La UNESCO constituyó un foro de lucha contra esas agresiones pero también una vía de diálogo, concertación, divulgación de la realidad cubana y de colaboración en la esfera de la educación, la ciencia y la cultura de Cuba con el mundo. El gran prestigio y fino talento de Vicentina Antuña contribuyeron sin dudas al logro de la comprensión, la comunicación y el respeto mutuos entre Cuba y esa prestigiosa organización de Naciones Unidas así como a la concertación de acuerdos y programas.

Representó a Cuba en las Conferencias Generales de la UNESCO celebradas en París en 1960, 1962, 1978 y 1982 en Nairobi en 1976; en Belgrado en 1980, y en 1984 en el Consejo Ejecutivo de la UNESCO efectuado en París. Integró las delegaciones de las Misiones Culturales del Gobierno Revolucionario en la URSS y China en 1960 y en Checoslovaquia y Hungría en 1963. En 1979, asiste a la Conferencia de Ministros de Educación en México. En 1985 y 1989 participa en la organización y en las sesiones de las Comisiones Nacionales de los Países Socialistas en 1985 y 1989, esta última presidida por ella y en el Comité Preparatorio de la IX Conferencia Regional de Comisiones Nacionales de América Latina y el Caribe y el Comité Nacional del Decenio Mundial de Desarrollo Cultural en colaboración con el Ministerio de Cultura.

 

 

Pie de ilustración: Nota original firmada por Vicentina Antuña remitiendo adjunto a la misma el Informe sobre la XXa. Reunión de coordinación de comisiones nacionales de la UNESCO de los países socialistas fechada el 12 de agosto de 1982

(Cubaminrex- Dirección de Gestión Documental)



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