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Nicolás Guillén, una vida literaria en función de los intereses políticos revolucionarios

Desde sus inicios, el Gobierno revolucionario cubano utilizó las representaciones diplomáticas en el exterior para contribuir a consolidar sus relaciones diplomáticas con aquellos países con los que ya Cuba tenía relaciones, así como con los que las iniciaba. Las nuevas relaciones con los países socialistas fueron un fuerte puntal para la ampliación de las relaciones internacionales. Con todos estos países se firmaron muchos convenios y acuerdos para estrechar y fortalecer las relaciones bilaterales que darían la oportunidad de una mayor integración con el bloque socialista.

Un ejemplo del trabajo de nuestras organizaciones en lograr este objetivo, es la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la cual en 1961 se fundó por Nicolás Guillén. Como referencia de sus actividades contamos en nuestros archivos con un documento histórico, el acuse de recibo del plan para la aplicación del Convenio Cultural entre la República de Cuba y la República de Bulgaria, fechado el 26 de noviembre de 1963 en La Habana, firmado por Nicolás Guillén.

Brevemente, hacemos referencia al currículum vitae de Nicolás Guillén, nuestro Poeta Nacional, que avala el prestigio nacional e internacional de este funcionario cubano, que transfirió a la UNEAC y a las negociaciones que ésta realiza.

Guillén, durante su intensa vida de actividades literarias revolucionarias tuvo la posibilidad de conocer a personas de reconocidos renombres internacionales que influyeron en su formación literaria, muchos de ellos también serían relaciones claves para el desempeño de su labor, frente a la organización que fundó y presidió hasta el momento de su fallecimiento y que agrupa a tan importante sector.

En 1926 Nicolás Guillén, conoció en La Habana a Federico García Lorca, quien se encontraba impartiendo conferencias, invitado por Fernando Ortiz. También entra en contacto y hace una buena amistad con el poeta negro norteamericano Langston Huges.

En 1930, el periódico el Diario de la Marina le publica a Guillén su obra, Motivos de son. De inmediato tienen gran repercusión popular sus textos al ser musicalizados por Alejandro García Caturla y los Grenet. Un año después, publica el libro Sóngoro Cosongo; poemas mulatos, que refleja reflexivamente la cultura cubana. En 1932, se aprecia que ya cuenta con un reconocimiento de personalidades destacadas del mundo literario internacional, al recibir una carta de Miguel de Unamuno, en la cual éste le expresa su admiración por su obra poética.

En 1934 publica el poemario West Indies Ltd. en el que se observa un mayor criticismo sobre la desigualdad socio-política de Cuba. En 1936 entra en contacto con importantes intelectuales cubanos, como Carlos Rafael Rodríguez y Juan Marinello. Con este último, participa en 1937 en el congreso que se celebró en México organizado por la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios de ese país, ocasión en la que comparte, entre otros, con artistas de la talla de José Mancisidor, Diego Rivera, Alfaro Sequeiros y varios contemporáneos.

En ese mismo año, participa en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en Barcelona, Valencia y Madrid y se relaciona con lo mejor de la intelectualidad española al editarle su libro, Manuel Altoguirre, España. Poema en cuatro angustias y una Esperanza. En esa misma etapa conoce a personalidades tan conocidas como Antonio Machado, Miguel Hernández, Pablo Neruda y a muchos de los intelectuales españoles importantes. Se reencuentra con Ernest Hemingway a quien conocía desde que éste estaba en Cuba.

De 1939 a 1940 se dedica intensamente a desplegar una labor política y cultural en el equipamiento del periódico Hoy y en tareas del Frente Nacional Antifascista. En 1945 hace un recorrido por varios países latinoamericanos, que marcó su proyección continental reflejada posteriormente en su obra y que además cuenta, de alguna forma, con las experiencias de los pensamientos de destacados intelectuales y artísticas del continente. En 1951 publica su Elegía a Jesús Menéndez, como homenaje póstumo a este gran líder obrero.

En 1952 participa en el Consejo Mundial por la Paz. Viaja a la Unión Soviética, a la República Popular China y a Mongolia. En 1954, recibe el Premio Lenin de la Paz en el Congreso por la Paz, que tuvo lugar en Estocolmo. En 1956 visita varias capitales europeas, París, Bucarest, Varsovia, Budapest, Praga y Bruselas. Sus actividades revolucionarias hacen imposible su regreso a Cuba debido a la situación política creada en el país por la dictadura batistiana, hasta que en 1959 con el triunfo de la Revolución retorna a la patria y comienza con su fecunda labor desde la UNEAC. (Cubaminrex-Dirección de Gestión Documental)

 

 

Pie de ilustración: Acuse de recibo original firmado por Nicolás Guillén del plan para la aplicación del Convenio Cultural entre la República de Cuba y la República de Bulgaria, fechado el 26 de noviembre de 1963, en La Habana.

Fuente: Fondos Documentales del Archivo Central, Dirección de Gestión Documental, Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba


 

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