CubaMinrex. Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

  English   RSS Cubaminrex  

Patrimonio

José, el otro general de los Maceo Grajales.


   CUBA, 4 de julio de 2011.- El cinco de julio de 1896 caía en la acción de Loma del Gato uno de los generales  más bravos que tuvo el Ejército Libertador: José Maceo y Grajales.

   José fue el tercer hijo de la unión de Marcos y Mariana, aconteciendo su llegada al mundo el dos de febrero de 1849, en la finca Las Delicias, término correspondiente al cuartón de Majaguabo, sitio enclavado en el actual municipio de San Luis, provincia de Santiago de Cuba.
 Al igual que sus hermanos, recibió de sus padres importantes enseñanzas prácticas y espirituales, como el arte del uso del machete y el fusil, la destreza para montar a caballo o la habilidad de saber desentrañar los misterios del monte; también la pulcritud de alma, el sentido de la responsabilidad, el orden y sobre todo, el sacrificio por la Patria.
 No es de extrañar entonces que, con solo 19 años, se incorporara a la gesta emancipadora de 1868, junto a sus hermanos Antonio, Justo y Rafael; y su padre Marcos.
 Enumerar todas las acciones en las cuales participó José haría la lista interminable. En ellas derrochó arrojo, valentía, audacia. cualidades que le hicieron merecer sucesivos ascensos, por lo que concluyó la Guerra de los Diez Años con el grado de coronel.
   No obstante, existieron acciones en ese período emancipador que merecen destaque, tal es el caso de su participación en la invasión a Guantánamo o el sobresaliente desempeño en el combate de Mangos de Mejías, en agosto de 1877, donde salvó a su hermano Antonio de caer en poder del enemigo.
 Varias responsabilidades asumió durante esa guerra, durante la cual quedó demostrada su madurez política y patriotismo, al permanecer fiel en su puesto de combate ante los sucesos de Lagunas de Varona, en 1875 y Santa Rita, en 1877; junto a su hermano Antonio estuvo también en la Protesta de Baraguá, en 1878.
 Al concluir definitivamente la contienda bélica ininiciada el 10 de
octubre de 1868, José permaneció en el territorio nacional y se  incorporó al proceso conspirativo de la Guerra Chiquita y fue uno de los principales jefes de aquel movimiento.
 Al cesar las acciones, fue engañado por el general español Camilo
Polavieja, quien luego de comprometerse a exiliarlo, ordenó su detención y en condición de prisionero fue conducido a las cárceles en África y España. Para entonces ya era General de Brigada.
   
Siempre inconforme con los resultados de la contienda y con la permanente aspiración a la independencia, logró escaparse del presidio de Ceuta y, tras varias vicisitudes, llegó a América donde se mantuvo al tanto de los preparativos independentistas: desde el fallido plan Gómez-Maceo en 1884, hasta los hechos que condujeron al alzamiento iniciado el 24 de febrero de 1895.
 
José no logró llegar a Cuba hasta el primero de abril de 1895, en la
expedición dirigida por Flor Crombet. En la provincia oriental participó en la llamada Campaña de Oriente dirigida por su hermano Antonio.
   Por su destacado desempeño fue ascendido a Mayor General. Las propias necesidades del territorio impidieron la incorporación de José al contingente invasor; pero su apoyo fue esencial en la preparación y organización.
 Desde su cargo de Jefe del Primer Cuerpo de Ejército, en el cual fue nombrado el 20 de octubre de 1895, puso de manifiesto sus cualidades como líder y organizador militar. Las unidades bajo su mando sostuvieron más de 80 combates, muchos de los cuales fueron dirigidos por él.
 Una de las facetas menos conocida de la vida de José Maceo es su amor por la música, y por esos años fue el organizador de la banda de la provincia de Oriente, única con la que contó el Ejército Libertador.
   Pero las intrigas y contradicciones, muchas de ellas causadas por la envidia, lo impulsaron a presentar la renuncia y solicitar su envío hacia Occidente, cerca de su hermano. En medio de esa situación, aconteció la acción de Loma del Gato, en la cual enfrentó a la columna española al mando del coronel Joaquín Vara del Rey.
   Así murió aquel hombre que en varias ocasiones había desafiado el peligro y la muerte porque, como bien decía cuando arengaba a sus hombres: \"¡Arriba!, la muerte es cuestión de fecha\".
  Cuando cayó su cuerpo fue inmediatamente recogido por la escolta y los ayudantes, quienes lo  trasladaron a la finca El Aguacate, donde  fue asistido por el doctor Francisco de Paula y Valiente, quien nada pudo hacer; después, fue conducido al cafetal La Soledad, donde murió en la tarde del propio día.
   
Máximo Gómez, estricto en sus puntos de vista y calificativos para sus subordinados y compañeros, lo destacó como hombre sin dobleces, de rústica franqueza, y amplió: \"Descubrí en él la grandeza del León que la historia cuenta y entendí la
grandeza de su valor admirable e intrépido cual ninguno, por su generosidad y su amor a las mujeres y a los niños. El español más cruel rendido al General (José) en mitad de la refriega más sangrienta, podía contar con la vida\".
(Cubaminrex- AIN)

 

 

<< Atrás

Copyright © Ministerio de Relaciones Exteriores

Escribir al WebmasterEscribir al Webmaster