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Prisioneros del Imperio

Prisioneros del Imperio
  • Antonio Guerrero Rodríguez
  • Fernando González Llort
  • Gerardo Hernández Nordelo
  • Ramón Labañino Salazar
  • René González Sehwerert

Sabían de su inocencia y aún así, lo condenaron

   CUBA, 11 de abril de 2012. La solicitud de Apelación Colateral o Habeas Corpus de Gerardo Hérnandez Nordelo es la más complicada, hoy, dentro del arbitrario proceso judicial seguido contra Los Cinco cubanos injustamente condenados en territorio estadounidense, por actuar contra el terrorismo.

   Pese a ello, su petición es, sin dudas, mucho más sólida desde el punto
de vista técnico, asegura Miguel Álvarez, asesor del presidente de la
Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, y estudioso del caso.
   En ella no sólo se desmonta la acusación por el cargo tres, que lo acusa
de conspirar con otras personas para perpetrar asesinato, con intención
criminal y premeditación en la jurisdicción marítima y territorial de los
EE.UU.

   Unido a esto, otros elementos justifican su pedido de Habeas Corpus. En
mayo de 2001, el gobierno norteamericano se vio obligado a reconocer por
escrito que había fracasado en su inculpación por el derribo de las
avionetas.

   Era una mentira tan obvia, que aceptó en una llamada Petición de
Emergencia -algo sin precedentes- que no podía demostrar la inventada
culpabilidad de Gerardo, en un crimen tan fabricado, y que ello constituía
un "obstáculo insuperabe" para la Fiscalía.

   Al final, pidió modificar la acusación porque no podía probarla, pero la
jueza, con buen tino, respondió que ya era muy tarde, habían pasado siete
meses discutiendo el incidente del 24 de febrero, que fue el centro del
juicio, y que si al jurado no lo convencieron, perdieron.

   Entonces, la Fiscalía acudió ante la Corte de Apelaciones, pero tampoco
allí se aceptó cambiar el cargo. Pese a todo eso, increíble y curiosamente,
el jurado lo encontró culpable.

   Sin embargo, y por suerte, en Estados Unidos aún quedan personas con
vergüenza. La jueza Phillyps Kravitch discrepó de semejante acusación, y en
las 15 páginas que escribió al respecto, demostró la terrible injusticia
cometida por sus colegas contra Gerardo.

   ". el gobierno no presentó ninguna evidencia de que cuando Hernández
estuvo de acuerdo en ayudar a "confrontar" a Hermanos al Rescate él haya
accedido a que la confrontación fuera un derribo. Concluir que la evidencia
sí muestra esto, va más allá de meras inferencias a una total especulación"
   Pero la injusticia va más allá. Ricardo Alarcón, en su libro "Los héroes
prohibidos", relata que en septiembre de 2008 la Corte de Apelaciones
concluyó unánimemente que no había pruebas de que los cinco acusados
hubieran "obtenido o transmitido información secreta", o de que hubieran
dañado la seguridad nacional de Estados Unidos.

   Y decidió, entonces, que las sentencias por el cargo dos: conspiración
para cometer espionaje, eran erróneas, las anuló, y decretó que Ramón y
Antonio, también condenados a una cadena perpetua, fueran resentenciados.

   No obstante, a pesar de reconocer que igual procedimiento debía aplicarse
a Gerardo, en otro sorprendente acto de discriminación judicial, el tribunal
se negó a hacerlo, y adujo que una cadena perpetua pesaba en su contra.

   Está clara, insiste Álvarez, la mala conducta del gobierno al acusar a
Gerardo por el derribo de las avionetas, pues él no se encontraba en Miami
en ese momento, y nada tuvo que ver con la decisión soberana de Cuba, pero
la Fiscalía mezcló una cosa con la otra para tratar de inculparlo.

   Y realmente hay que decir, concluye, que al margen de la decisión que la
jueza Joan Lenard tome, su caso es ahora, y sobre todo, mucho más sólido
desde el punto de vista legal, y demuestra, todavía más, lo que ya sabemos:
que él está injustamente en prisión.

   Suma esta causa -como la de los inocentes italianos Sacco y Vanzetti-
otro deshonroso ejemplo de injusticia y parcialidad a la historia de la
"impecable" jurisprudencia estadounidense, tan realzada por los paladines de
la libertad y los derechos humanos, como modelo universal. ¿Realmente se lo
creerán? (Cubaminrex-AIN)

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