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Discurso pronunciado por el Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, Ministro de la Informática y las Comunicaciones en el Acto Inaugural de la XII Convención y Expo Internacional, Informática 2007. (versión oficial)

Distinguidos invitados:
Compañeras y compañeros:

Le damos la más calurosa bienvenida a esta XII Edición de la Convención y Feria Informática 2007, convencidos de que constituirá marco propicio para un provechoso intercambio de experiencias y prácticas científico – profesionales.

Agradecemos su presencia a los delegados de organismos internacionales y regionales, a los representantes de Gobiernos, del sector académico, empresarios, organizaciones no gubernamentales y profesionales, así como a todas las personalidades e invitados que desde diferentes regiones del mundo han venido a compartir este encuentro, y que hoy nos honran con su presencia.

De igual forma, nuestro agradecimiento a los delegados nacionales, organizadores, personal de apoyo y, en general, a todos aquellos que han trabajado por hacer posible este importante evento.

La agenda de la Convención prevé congresos, conferencias, talleres, seminarios y encuentros de los más actuales y acuciantes tópicos asociados a las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones. Tanto los temas, como la autoridad y compromiso de los participantes, auguran el cumplimiento del lema que preside este evento:

¨Las Tecnologías de la información y las comunicaciones y su Contribución a un Mundo Mejor¨

Igualmente superiores, distantes aún de nuestras metas y anhelos, son los resultados que hoy, con absoluta modestia, exhibe nuestro país en materia de Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones.

Todo esto, con un alto carácter social, ajeno a cualquier manifestación de consumismo y formando especialistas de nuevo tipo, con total comprometimiento y valores éticos ajenos a los patrones que promueve el mundo globalizado y neoliberal.

El sustancial mejoramiento de la infraestructura tecnológica o la masiva y profunda preparación del capital humano desde edades tempranas, son ejemplos de los ingentes esfuerzos del Estado Socialista por transitar aceleradamente hacia la Informatización de la Sociedad Cubana, como vía para aumentar la calidad de vida, la eficiencia y la competitividad del país, garantizando la estabilidad, confiabilidad, vitalidad, seguridad e inviolabilidad de estas tecnologías.

Cabría mencionar, a modo de ejemplo los más de once mil alumnos que se preparan en nuestros centros de educación superior con un alto nivel profesional, los Institutos Politécnicos de Informática, donde estudian 38 000 jóvenes de la enseñaza media y los más de 600 Joven Club de Computación, a todo lo largo del país, donde se han capacitado más de 1 millón de cubanos de todas las edades.

También se trabaja en otras áreas claves. Por ejemplo, en infraestructura tecnológica continuará el mejoramiento de nuestras redes de comunicaciones, a la par que se incrementa y moderniza el parque de equipamiento, priorizándose los sectores de mayor influjo social, centros de salud, educación, cultura e instituciones científicas, entre otros. En los centros de enseñanza, se ha logrado que todas las escuelas dispongan de recursos informáticos y audiovisuales como herramientas para el aprendizaje, hasta aquellas más remotas, electrificadas con paneles solares, y un solo alumno.

Pero quizás lo más meritorio, resulta el entorno en que se consolida este desarrollo: bajo el más cruel y prolongado bloqueo económico, comercial y financiero que haya conocido la humanidad y cuyas acciones pérfidas y genocidas se han acrecentado con la descabellada administración actual.

La conexión de Cuba a Internet data de 1996, cuando el gobierno norteamericano a la luz del carril II de la Ley Toricelli y alucinado con los efectos desestabilizadores que vaticinaban tendría este medio, otorga a Cuba la licencia para el acceso. Hoy, a pesar de que muy cerca de las costas cubanas pasan cables internacionales de Fibra Óptica, las leyes del bloqueo han impedido la conexión a ellos, con lo que la nación se ve obligada a emplear un canal satelital con escasos 65 Mbps de ancho de banda para la salida y 124 Mbps para la entrada. La conexión a través de Fibra Óptica no solo permitiría mayor velocidad de conexión, sino costos significativamente menores.

Las propias Leyes establecen que cualquier nueva adición o modificación del canal requiere la obtención de Licencia del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Internet, como área común global, tiene ciertamente grandes retos por superar; no solo aquellos referidos a su gobernabilidad por toda la humanidad, y la consecuente inclusión de todos los países en su administración, sino también a la erradicación de flagelos universalmente condenados, como la difusión de pornografía, la incitación al terrorismo, el racismo, el fraude, la divulgación de ideologías fascistas y cualquier manifestación de crimen cibernético.

Sin embargo, el raciocinio humano se impone. La Red, no sólo está dando posibilidades de expresión a aquellos sectores silenciados por los grandes medios, sino que difunde importantes mensajes a favor de aspectos cruciales para la humanidad como la paz, la protección del planeta y la justicia, por sólo citar tres. Se crean, verdaderas comunidades de intercambio, solidaridad y cooperación en los más variados campos del saber humano, de los cuales las redes cubanas muestran fehacientes ejemplos.

Pero otro gran reto, acallado por los países ricos, es la eliminación de su carácter selectivo y elitista, que hoy traspola las desigualdades y barreras del mundo real al espacio cibernético, generando lo que se ha dado en llamar ¨Brecha Digital¨.

Millones de personas en el mundo están muy distantes de convertirse en ¨internautas¨, cuando aún no saben leer y escribir y su gran preocupación diaria es sobrevivir al hambre, la sed y las enfermedades. Con la voluntad política de los gobiernos, la cooperación internacional y un mínimo de recursos de los que hoy el llamado mundo desarrollado despilfarra en publicidad, sobreconsumo o carrera armamentista, Internet pudiera convertirse en vehículo para la realización de una revolución cultural y educativa que promueva el conocimiento, que promulgue educación, cultura, cooperación, solidaridad, junto a valores éticos y morales que requiere este nuevo siglo, propugnando los sentimientos humanos más nobles y desechando las conductas inhumanas, egoístas e individualistas impuestas por el sistema capitalista, con Estados Unidos a la cabeza.

Los indicadores con que se mide la ¨Brecha Digital¨ deben ser revisados y ajustados al grado de desarrollo alcanzado por las TIC. Es injusto decir que la Brecha se reduce si los parámetros que se comparan tienen más de un lustro. Resulta ignominioso escuchar que la penetración telefónica en África crece más que en Europa, cuando países del viejo continente tienen ya más de una línea per cápita. ¿Por qué no hablar de las disparidades en los niveles de utilización de las TIC? ¿Por qué no incluir las tecnologías recientes como la tercera generación (3G) o la Banda Ancha en los indicadores?

En cuanto a infraestructura tecnológica, el bloqueo norteamericano no sólo nos impide la adquisición de equipamiento y programas informáticos desde compañías norteamericanas; por su carácter extraterritorial persigue nuestras operaciones comerciales con empresas de otras nacionalidades, aún en las más distantes regiones. Mediante presiones y chantajes se intenta abortar cualquier operación comercial con Cuba.

La persecución se expande a la Web. Ya no se trata solamente de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, adscrita al Departamento del Tesoro, vigilando e impidiendo que instituciones y ciudadanos norteamericanos utilicen la web como pasarela para transacciones electrónicas hacia instituciones cubanas; se bloquea, con igual desfachatez, la descarga de software e informaciones (incluso aquellas gratuitas), si el número IP se identifica con Cuba.

Resulta una falacia que ese mismo gobierno hable de reducción de ¨Brecha digital¨ ó de ¨Libre acceso a las TIC¨.

Con la premisa de que el conocimiento es patrimonio de toda la humanidad, se impone democratizar la presencia y distribución del capital informacional y el acceso a la misma.

Cuba no se rinde. En más de 45 años de bloqueo hemos aprendido a sortear con ecuanimidad e inteligencia los más diversos obstáculos. Un precepto ha caracterizado al estado socialista: la distribución social de forma creativa, justa y equitativa de cada recurso escaso.

En este sentido, el país ha organizado el uso racional y eficiente de los recursos, tanto de equipamiento como de conectividad, de forma social masiva. Así se priorizan sectores claves como la salud, la educación, los centros científicos, instituciones culturales y empresas, opción que ya es reconocida universalmente como alternativa válida para los países eufemísticamente llamados ¨en desarrollo¨ y que los expertos han dado en llamar “apropiación social de las TIC”.

Distinguidos invitados:

El constante fracaso de las acciones y planes destructivos del imperio, frente a las firmes posiciones de nuestro pueblo, no puede desconocer la frustración que les provoca la consolidación de la Revolución Cubana y el creciente afianzamiento de los movimientos de izquierda en América Latina. Tales realidades le encolerizan y exacerban sus ansias hegemonistas, multiplicando sus esfuerzos exterminadores, de forma peligrosa e irracional.

Con las amañadas elecciones y consecuente llegada de Bush a la presidencia, se consumaba el sueño acariciado por la ultraderecha norteamericana desde los tiempos de Reagan. Los neoconservadores, uno de los grupos de presión más influyentes de la ultraderecha norteamericana, regresaban a la Casa Blanca, y con ellos los principales exponentes de la industria armamentista norteamericana. Para ellos, el triste y aún misterioso atentado del 11 de septiembre de 2001 constituyó poderoso pretexto para desencadenar, bajo emblemas de ¨lucha antiterrorista¨, acciones que hubieran hecho palidecer a los estrategas del Tercer Reich.

Era el momento de arreciar la guerra psicológica y perfilar la manipulación de la opinión pública. Los denominados ¨tanques pensantes¨ neoconservadores trabajarían con extrema precisión en lograr que el pueblo norteamericano, sus legisladores y el mundo, -si fuera posible-, apoyara y secundara los planes expansionistas y ansias de control universal de la administración. Las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones en general, e Internet en particular, tendrían que jugar un sombrío papel.

El pentágono, sin ningún reparo, ha declarado su decisión de incorporar un cuarto ejército a los cuerpos especializados de la guerra convencional. A los clásicos: Tierra, Aire, Mar, se añade ahora el Ciberespacio.
Quizás el detonante de tal decisión haya sido la insubordinación de la Red a la Guerra Psicológica articulada por la ultraderecha a raíz de los sucesos de septiembre 11. Las denominadas operaciones de prensa e informativas, tan cuidadosamente elaboradas para fomentar por todos los medios de difusión un escenario bélico, tropezaban en Internet con innumerables mensajes contrarios a tal ideología, provenientes de los más diversos sectores pacifistas del mundo.
Quizás la otra gran sorpresa haya sido ver cómo incluso el propio público norteamericano, cansado de digerir las noticias elaboradas por las trasnacionales de la prensa tradicional, se lanzó a Internet a buscar opiniones alternativas a aquellas que llegaban por todos los medios de difusión, cuidadosamente elaboradas en la Casa Blanca.
En esta gran escalada belicista del Gobierno Norteamericano y amparados en la supuesta ¨cruzada antiterrorista¨, (que, a propósito, no incluye a criminales auto-confesos de explotar un avión comercial con 73 personas inocentes), se emplean las posibilidades actuales de las tecnologías, su diversidad y alcance, para incrementar el control sobre gobiernos, empresas y personas, incluyendo al propio pueblo norteamericano.
Posterior a los sucesos no esclarecidos del 11 de Septiembre de 2001, la derecha neoconservadora creó el denominado ¨Departamento de Seguridad de la Patria¨, el DHS, que agrupa bajo su coordinación a 22 agencias del sistema de seguridad de los Estados Unidos, con más de 18,000 empleados, en sus oficinas centrales.
A partir de la Crisis de Octubre y en respuesta a las dificultades confrontadas por el presidente Kennedy con las comunicaciones, las agencias de seguridad han prestado especial atención al tema. Hoy la mayoría de estas agencias se vinculan, de una u otra forma, a las Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones, se comportan como asesores del Gobierno y, lo más relevante; están integradas por Presidentes de las principales compañías proveedoras de servicios de comunicaciones, de compañías de tecnologías de la información, de las finanzas y aeroespaciales.
Estas agencias, bajo solicitud del gobierno y con la asignación de gigantescos fondos, han desarrollado diversos medios y programas para fortalecer tecnologías existentes o crear nuevas posibilidades de intercepción de las comunicaciones, acceso a sistemas y bases de datos, sistemas de identificación y seguimiento de vehículos y personas. Estos complejos entramados incluyen sistemas de antenas, estaciones de escucha, radares y satélites, apoyados por submarinos y aviones espías, todos unidos a supercomputadoras y aplicaciones especializadas.

Del otro lado del Atlántico, y como respuesta, Europa desarrolla su propio proyecto, con iguales medios, objetivos y también igual grado de irracionalidad.
Sería muy ingenuo pensar que las compañías proveedoras de servicios y tecnologías en su colaboración con las mencionadas agencias, no facilitan información que posibilite la labor de inteligencia y espionaje por parte de aquellas. Téngase en cuenta que, de conformidad con las disposiciones de la denominada ¨Ley Patriota¨, se le otorga autoridad al gobierno para exigir a cualquier empresa información (secreta o no), si considera que esta resulta de interés para la seguridad nacional.
El pasado año, la prensa divulgó varias noticias muy ilustrativas del tema:

Una de ellas referida a la supuesta relación secreta de Google, el popular buscador de Internet, con la comunidad de inteligencia norteamericana. Según los medios, el buscador facilita bases de datos con informaciones varias de sus usuarios, datos personales, palabras claves, preferencias de búsquedas, sitios visitados y patrones de comportamiento. Sin embargo, niega el acceso a sus bases cuando se trata de combatir el flagelo de la pornografía.

Otra noticia estaba relacionada con el reconocimiento, por parte de Microsoft, de su colaboración con los servicios secretos estadounidenses. Los medios de prensa hacían referencia a que, por vez primera, la compañía desarrolladora de los Sistemas Operativos instalados en el 90% de las computadoras del mundo, reconocía su intercambio y colaboración con las agencias de seguridad.

Hace muy poco, Bill Gates sentenció que los partidarios del movimiento de software libre son los comunistas modernos.

Estas acciones multiplican de forma amenazante el poder desestabilizador del imperio. La humanidad deberá estar muy alerta y seguir de cerca este proceso.

Para Cuba, víctima además del recrudecimiento del Bloqueo, la creación de la ¨Comisión para la transición en Cuba¨ y el denominado ¨Plan Bush¨, -ahora con cláusulas secretas-; el fenómeno no es nuevo. Los medios cambian, pero los objetivos son los mismos que denunciara nuestro José Martí en 1892:

"A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque"

Durante toda su historia la Revolución Cubana se ha visto obligada a sortear los más perversos planes, para lo cual han resultado piezas claves las medidas y acciones que en materia de seguridad ha tomado en todos los frentes. Los ejemplos serían interminables.

Ante estas nuevas amenazas y la resuelta voluntad de avance del país, será imprescindible remodelar estrategias y acciones que contribuyan al constante incremento de los niveles de seguridad de nuestras redes y la permanente preparación de nuestro pueblo. En este escenario, continuaremos el mismo postulado que ha garantizado nuestra salvaguarda en otros frentes y que resumió el compañero Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido:

"Mientras exista el imperialismo, el Partido, el Estado y el pueblo, les prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. La guardia revolucionaria no se descuidará jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan este principio no sobreviven al error."

Frente a la retrógrada política del imperio, se consolidan las fuerzas progresistas del mundo, surgen nuevos líderes comprometidos con sus pueblos y se acrecienta el sentimiento de unidad, por un mundo mejor.

En América Latina comienzan a materializarse los sueños de independencia e integración de nuestros próceres. En oposición a siglos de explotación extranjera, al fracaso del neoliberalismo, y a los anexionistas tratados de Libre Comercio (ALCA), nacen, bajo la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) nuevos proyectos integradores de colaboración con marcada dimensión social y una perspectiva humanista, solidaria e internacionalista.

Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones estarán también en el centro de esta voluntad integracionista del área. Será imprescindible encontrar las alianzas estratégicas para hacer frente a los intentos hegemonistas en este nuevo campo de batalla y que posibiliten imponer un nuevo sello en la soberanía de nuestros pueblos.

Ello permitirá lograr soluciones sistémicas que, además de convertirse en esquemas eficaces y eficientes del uso de estas tecnologías, minimicen los riesgos que ellas entrañan, e impidan a tiempo que los Estados Unidos, como dijo José Martí, ¨caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.¨

Estas tecnologías se constituyen en uno de los mecanismos de exterminio global que se haya inventado, pues a pesar de los conocidos riesgos que entrañan, paradójicamente son imprescindibles para seguir avanzando por las sendas del desarrollo. Por ello nuestro país incorpora el concepto de la Red Cuba, como expresión de los resultados que en todo lo anterior hemos logrado y seguiremos logrando.

El potro salvaje de las nuevas tecnologías puede y debe ser dominado, y las Infocomunicaciones puestas en función de la paz y el desarrollo.

Muchas gracias.


Allocution de M. Ramiro Valdés, Ministre de l’Informatique et des communications à la cérémonie d’ouverture du douzième Congrès-Salon « Informatique 2007 »

Chers invités,
Compañeras et compañeros:

Nous vous souhaitons la bienvenue la plus chaleureuse à ce douzième Congrès-Salon informatique 2007, convaincus qu’il constituera un cadre propice à des échanges d’expériences et de pratiques scientifiques et professionnelles fructueux.

Nous remercions les délégués d’organismes internationaux et régionaux, les représentants de gouvernements, du monde universitaire et savant, les hommes d’affaires, les organisations non gouvernementales et professionnelles, ainsi que les personnalités et invités d’être venus de différentes régions du monde pour partager avec nous cette rencontre et de nous honorer de leur présence.

Nous remercions aussi les délégués nationaux, les organisateurs, les personnels de soutien et tous ceux en général qui ont œuvré à la réalisation de cette importante réunion.

L’ordre du jour du Congrès envisage des réunions, des conférences, des ateliers, des séminaires et des rencontres sur les points les plus actuels et les plus sensibles des technologies de l’information et de la communication. Aussi bien les questions inscrites à l’ordre du jour que l’autorité et l’engagement des participants augurent bien de la concrétisation de son thème : « Les technologies de l’information et de la communication au service d’un monde meilleur ».

Notre pays, quant à lui, peut se vanter en toute modestie de résultats supérieurs, quoique encore distants de nos objectifs et de nos souhaits, en matière de techniques de l’information et de la communication.

Il le fait dans une conception foncièrement sociale, étrangère à toute notion de consommation, tout en formant des spécialistes d’un nouveau type, pleinement engagés, dotés de valeurs morales, refusant les modèles en cours dans le monde globalisé et néolibéral.

L’amélioration sensible de l’infrastructure technologique et la formation massive et profonde du capital humain dès le premier âge constituent des exemples des gros efforts que consent notre Etat socialiste pour accélérer l’informatisation de la société en vue d’accroître la qualité de la vie, l’efficacité et la compétitivité du pays, tout en garantissant la stabilité, la fiabilité, la vitalité, la sécurité et l’inviolabilité de ces technologies.,

On pourrait citer, à titre d’exemple, les plus de 11 000 étudiants qui se forment dans nos établissements d’enseignement supérieur, les 38 000 lycéens de nos Instituts techniques d’informatique et les plus de 600 Clubs d’informatique de la jeunesse qui ont formé, d’un bout à l’autre du pays, plus d’un million de Cubains de tous les âges.

Notre pays travaille aussi dans d’autres secteurs clefs. Ainsi, en matière d’infrastructure technologique, il continuera d’améliorer ses réseaux de communication, d’accroître et de moderniser ses équipements, en accordant la priorité aux secteurs à plus fort impact social, aux centres de santé et de culture, aux établissements d’enseignement, aux institutions scientifiques, entre autres. Il a doté toutes les écoles de ressources informatiques et audiovisuelles comme outils d’apprentissage, jusque dans les coins les plus reculés où les écoles non électrifiées, même ne comptant qu’un seul élève, sont équipées de panneaux solaires.

On appréciera mieux le mérite de cet effort quand on saura dans quel contexte il se fait : au milieu du blocus économique, commercial et financier le plus cruel et le plus prolongé qu’ait connu l’humanité, et dont les conséquences perfides et génocides ont été aggravées par la politi13.02.2007unienne en place.

En fait, Cuba n’a pu se connecter à Internet qu’en 1996, quand l’administration étasunienne, oeuvrant dans le cadre du volet II de la loi Torricelli et prévoyant les effets déstabilisateurs que cette mesure pourrait avoir, lui a délivré l’autorisation requise. Encore aujourd’hui, bien que des câbles internationaux de fibre optique passent près de nos côtes, notre pays ne peut y accéder à cause des réglementations du blocus, si bien qu’il doit passer par des satellites qui n’offrent qu’une largeur de bande de 65 Mbps à la sortie et de 124 à l’entrée. Le branchement à la fibre optique nous garantirait des connexions non seulement plus rapides, mais encore sensiblement moins chères.

Les réglementations du blocus stipulent par ailleurs que tout ajout ou toute modification du canal doit obtenir l’autorisation du département étasunien du Trésor.

L’Internet, en tant que domaine commun à tous, doit assurément relever de grands défis, en ce qui concerne non seulement sa gestion au profit de toute l’humanité, ce qui implique que tous les pays puissent y participer, mais encore la suppression de maux condamnés à l’échelle universelle, tels que la diffusion de la pornographie, l’incitation au terrorisme et au racisme, la fraude, la divulgation d’idéologies fascistes et toute manifestation de crime cybernétique.

Mais la raison humaine finit par s’imposer. Le cyberespace ne fait pas que donner des possibilités d’expression aux secteurs bâillonnés par les grands médias, il permet aussi de diffuser d’importants messages sur des points cruciaux pour l’humanité, comme la paix, la protection de la planète et la justice, pour n’en citer que trois. Il favorise la création de vraies communautés d’échanges, de solidarité et de coopération dans les domaines du savoir humain les plus variés, ce dont les réseaux cubains donnent des exemples éloquents.

Mais l’autre grand défi à relever, bien que les pays riches n’en disent mot, est l’élimination de son caractère sélectif et élitaire, de sorte qu’il transpose les inégalités et les obstacles du monde réel à l’espace cybernétique, engendrant ce que l’on a appelé le « fossé numérique ».

Des millions de personnes dans le monde sont loin de pouvoir se convertir en « internautes », pour la bonne raison qu’elles ne savent ni lire ni écrire, et que leur grande inquiétude quotidienne est de survivre à la faim, à la soif et aux maladies. Si l’on comptait sur la bonne volonté politique des gouvernements, sur la coopération internationale et sur un minimum de ressources que le monde dit développé gaspille en pub, en surconsommation et en course aux armements, l’Internet pourrait devenir le véhicule d’une révolution culturelle et éducative qui promouvait les connaissances, qui promulguerait l’éducation, la culture, la coopération, la solidarité, de pair avec les valeurs morales dont notre nouveau siècle a besoin, en prônant les sentiments humains les plus nobles et en écartant les conduites inhumaines, égoïstes et individualistes imposées par le système capitaliste, avec les Etats-Unis à leur tête.

Il faut réviser les indicateurs qui mesurent le « fossé numérique » et les ajuster au développement atteint par les Technologies de l’information et de la communication. Il est injuste de dire qu’il se comble dans la mesure où les paramètres comparés datent de plus de cinq ans. Il est ignominieux d’entendre dire que la pénétration téléphonique en Afrique s’accroît plus qu’en Europe où il existe déjà dans certains pays plus d’une ligne par habitant. Pourquoi ne pas parler des disparités en ce qui concerne l’utilisation des TIC? Pourquoi ne pas inclure dans les indicateurs les technologies récentes, telles celles de la troisième génération ou la bande large?

En matière d’infrastructure technologique, le blocus imposé par les USA ne fait pas qu’empêcher Cuba d’acquérir des équipements et des programmes informatiques fabriqués par des sociétés étasuniennes : compte tenu de son extraterritorialité, nos opérations commerciales avec des sociétés étrangères, même dans les régions les plus distants, font l’objet d’une traque implacable qui se traduit par des pressions et des chantages visant à faire avorter toute opération commerciale cubaine.

Cette traque s’étend aussi à la cybertoile. Il ne s’agit pas seulement de l’Office of Foreign Assets Control (OFAC), rattaché au département du Trésor, qui surveille et empêche des personnes juridiques et naturelles étasuniennes d’utiliser le web comme passerelle de transactions électroniques vers des institutions cubaines ; le téléchargement de logiciels et d’informations (même gratuit) est bloqué sans le moindre scrupule si le numéro IP s’identifie à Cuba.

Parler de réduction du « fossé numérique » ou de « libre accès aux TIC » est un mensonge dans la bouche du gouvernement étasunien.

La connaissance étant le patrimoine de toute l’humanité, il faut démocratiser la présence et la distribution du capital informationnel et son accès.

Cuba ne se rend pas. Nous avons appris, en plus de quarante-cinq ans de blocus, à franchir avec calme et intelligence les obstacles les plus divers. Si un précepte a caractérisé notre Etat socialiste, c’est bien la distribution sociale, d’une manière créative, juste et équitable, chaque ressource rare.

Ce qui explique pourquoi il a organisé l’utilisation rationnelle et efficace des ressources, aussi bien en équipements qu’en connectivité, d’une manière socialement massive, en accordant la priorité à des secteurs clefs comme la santé, l’éducation, les centres scientifiques, les institutions culturelles et les entreprises, un choix qui a été universellement reconnu comme une alternative valide pour les pays dits par euphémisme « en développement » et qualifié par les experts d’ « appropriation sociale des TIC ».

Chers invités,

Bien que les actions et les plans destructeurs de l’empire ne cessent de se heurter aux fermes positions de notre peuple, on ne saurait oublier sa frustration accrue devant la consolidation de notre révolution et l’essor des mouvements de gauche en Amérique latine : ces réalités le rendent furieux et exacerbent ses visées hégémoniques, de sorte qu’il redouble d’efforts d’extermination d’une manière dangereuse et irrationnelle.

Les élections truquées qui ont porté Bush à la Maison-Blanche semblaient couronner le rêve que l’extrême droite étasunienne caressait depuis Reagan : le retour au pouvoir des néoconservateurs, l’un des groupes de pression les plus influents de ce secteur, et donc des principaux facteurs de l’industrie des armements. Le triste et toujours mystérieux attentat du 11 septembre 2001 a constitué un puissant prétexte pour déclencher, au titre de la « lutte antiterroriste », des actions qui auraient fait pâlir d’envie les stratèges du IIIe Reich.

Le moment était venu de renforcer la guerre psychologique et d’affiner la manipulation de l’opinion publique. Les fameuses « usines à penser » néoconservatrices allaient travailler avec une très grande précision pour faire en sorte que le peuple étasunien et ses législateurs et, autant que faire se peut, le reste du monde appuient et secondent les plans expansionniste et les visées de contrôle universelle de l’administration Bush. A cet égard, les techniques de l’information et de la communication en général, et l’Internet en particulier, auraient un rôle sinistre à jouer.

Sans le moindre scrupule, le Pentagone a décidé d’ajouter une quatrième armée, celle du cyberspace, aux déjà classiques armées de terre, de l’air et de mer.

Le détonateur de cette décision a peut-être été le fait que la cybertoile n’a pas répondu dûment à la guerre psychologique déclenchée par l’extrême droite à la suite des événements du 11 septembre : les opérations de presse et d’information si soigneusement peaufinées pour fomenter dans tous les médias un hystérie belliciste se sont heurtées à d’innombrables messages lancés sur l’Internet provenant des secteurs pacifistes du monde les plus divers et s’opposant à cette idéologie.

Il a été tout aussi surprenant de constater que même le public étasunien, las d’avaler les nouvelles élaborées par les transnationales de la presse traditionnelle, s’est mis à chercher sur l’Internet des opinions différentes de celles que la Maison-Blanche préparaient soigneusement sur tous les médias.

Cette grande escalade belliciste de l’administration étasunienne lancée sous prétexte d’une « croisade antiterroriste » (qui, soit dit en passant, ne concerne les auteurs avoués d’avoir fait exploser un avion de passagers en plein vol, avec un bilan de soixante-treize innocents tués) recourt aux possibilité des technologies actuelles, dans toute leur diversité et leur portée, pour renforcer le contrôle sur des gouvernements, des entreprises et des personnes, voire sur le peuple étasunien lui-même.

A la suite des événements toujours non éclaircis du 11 septembre 2001, la droite néoconservatrice a créé le département de la Sécurité intérieure qui chapeaute vingt-deux organes correspondants employant plus de dix-huit mille personnes.

À partir de la crise des Missile, et en réponse aux difficultés qu’éprouvait Kennedy en matière de communications, les organes de sécurité ont prêté une attention spéciale à cette question. De nos jours, la plupart d’entre eux sont liés d’une manière ou d’une autre aux TIC, servent de conseillers du gouvernement et, ce qui est le plus important, sont formés des présidents des principales sociétés prestataires de services de communication, de sociétés de technologies de l’information, financières et aérospatiales.

Ces agences, à la demande du gouvernement qui leur alloue des fonds énormes, ont mis au point des moyens et des programmes en vue de renforcer les technologies existantes et de créer de nouvelles possibilités d’interception des communications, d’accès aux systèmes et aux bases de données, des systèmes d’identification et de suivi de véhicules et de personnes. Ces complexes entrelacés incluent des systèmes d’antennes, des stations d’écoute, des radars et des satellites, soutenus par des sous-marins et des avions espions, tous liés à des superordinateurs et à des applications spécialisées.

En réponse, l’Europe met aussi au point son projet à elle, tout aussi irrationnel, poursuivant les mêmes objectifs et doté des mêmes moyens.

Il serait naïf de croire que les sociétés prestataires de services et de technologies à ces agences ne fournissent pas des informations qui permettent à celles-ci de faire leur travail de renseignement et d’espionnage. Sachez qu’au titre du Patriot Act, le gouvernement est en droit d’exiger des informations (secrètes ou non) de toute entreprise s’il les juge d’intérêt pour la sécurité nationale.

La presse a divulgué l’an dernier plusieurs nouvelles éclairantes à cet égard.

Dont la prétendue relation secrète existant entre Google, le populaire moteur de recherche d’Internet, avec les services de renseignement étasuniens : il fournirait censément des bases de données contenant des informations variées sur ses usagers, sur les données personnelles, leurs mots clefs, leurs préférence en matière de recherche, de sites visités et de modèles de conduite, tout en refusant l’accès à ses bases quand il s’agit de combattre la pornographie.

Ou encore que Microsoft, la société qui a mis au point le système d’exploitation installé dans 90 p. 100 des ordinateurs du monde collabore, de son propre aveu, avec les services secrets étasuniens.

Bill Gates vient d’affirmer que les partisans des logiciels libres sont les communistes modernes.

Tout CECI multiplie d’une manière menaçante le pouvoir déstabilisateur de l’empire. L’humanité devra être très attentive et suivre ce processus de près.

Pour Cuba, qui est en plus victime d’un blocus renforcé, de la Commission d’aide à Cuba libre et du Plan Bush d’annexion – doté maintenant de clauses secrètes – le phénomène n’est pas nouveau. Les moyens changent, mais les objectifs restent les mêmes que ceux que José Martí avait dénoncés en 1892 :

Notre ennemi a son plan à lui : nous soulever les uns contre les autres, nous disperser, nous diviser, nous étouffer. Voilà pourquoi nous avons notre plan à nous : nous montrer de toute notre hauteur, nous resserrer, nous joindre, le contrer, rendre enfin notre patrie libre. Plan contre plan. Sans plan de résistance, on ne saurait contrer un plan d’attaque. »

La Révolution cubaine a constamment dû contrecarrer les plans les plus pervers, et recourir à des mesures et à des actions tous azimuts en matière de sécurité. Les exemples en seraient innombrables.

Face à ces nouvelles menaces, le pays, bien décidé à progresser, devra remodeler des stratégies et des actions qui devront lui permettre de toujours mieux accroître la sécurité de ses réseaux et la formation permanente de son peuple. Nous maintiendrons le postulat qui a garanti notre sauvegarde et que Fidel avait résumé comme suit dans son Rapport au Premier Congrès du Parti :

« Tant que l’impérialisme existera, le Parti, l’Etat et le peuple prêteront la plus grande attention à la défense. Notre Révolution ne baissera jamais la garde. L'histoire enseigne, on ne peut plus éloquemment, que ceux qui oublient ce principe ne survivent pas à cette erreur. »

Face à la politique rétrograde de l’empire, les forces progressistes du monde se consolident, de nouveaux dirigeants engagés aux côtés de leur peuple voient le jour et le sentiment d’unité pour un monde meilleur s’accroît.

En Amérique latine, les rêves d’indépendance et d’intégration de nos grands hommes commencent à se matérialiser. Face à des siècles d’exploitation étrangère, au néolibéralisme qui a montré son échec et aux traités de libre-échange annexionnistes comme la ZLEA, on voit naître, sous l’égide de l’Alternative bolivarienne pour les Amériques (ALBA), de nouveaux projets d’intégration et de collaboration à forte dimension sociale et à perspective humaniste, solidaire et internationaliste.

Les technologies de l’information et de la communication seront aussi au cœur de cette volonté d’intégration régionale. Il sera indispensable de nouer des alliances stratégiques pour faire face aux tentatives hégémoniques sur ce nouveau champ de bataille et pour renforcer la souveraineté de nos peuples. Ce qui permettra de dégager des solution systémiques qui, non contentes de devenir des mécanismes efficaces et efficients dans l’utilisation de ces technologiques, permettront de minimiser les risques qu’elles impliquent et d’empêcher à temps que, comme le disait José Martí, les Etats-Unis « ne retombent avec cette force de plus sur nos terres d’Amérique ».

Ces technologies, compte tenu des risques qu’elles entraînent, deviennent l’un des nouveaux mécanismes d’extermination globale, bien que, paradoxalement, elles soient indispensables pour poursuivre sur la voie du progrès. Voilà pourquoi notre pays incorpore le concept de Réseau Cuba, en tant qu’expression des résultats qu’il a obtenus et continuera d’obtenir.

Il nous faut dompter le cheval sauvage des nouvelles technologies et mettre l’information et la communication au service de la paix et du développement.

Je vous remercie.


Statement by Ramiro Valdés Menéndez, Minister of Informatics and Communications at the opening of the 12th Editions of the Information Technology Convention and Fair 2007

Distinguished guests,
Ladies and Gentleman,

We warmly welcome you to this 12th Edition of the Information Technology Convention and Fair 2007, and feel sure that this will provide the perfect context in which to exchange scientific and professional experiences and practices.

For being here with us, we would like to thank the delegates from international and regional organisations, representatives of governments and of the academic sector, businessmen, non-governmental and professional organisations and all the personalities and guests who have come from all around the world to be at this event and who today honour us with their presence.

Our thanks also go out to the national delegates, organizers, support staff and, in general, all those who have worked to make this important event possible.

On the agenda of this Convention are congresses, conferences, workshops, seminars and meetings on the most current and pressing topics related to Information Technology and Communications . Both the issues to be discussed and the authority and commitment of the participants foretell that the motto of this event will be upheld:

“Information Technology and Communications and their Contribution to a Better World”.

Something which also surpasses, although does not yet fulfill our goals and desires, are the results that our country now displays, with complete modesty, in the field of Information Technology and Communications.

This all has a highly social character, completely unrelated to any manifestation of consumerism, as a new kind of specialist is being trained, who is completely committed and possesses ethical values far removed from the patterns promoted by the globalized and neoliberal world.

The substantial improvement of the technological infrastructure and the massive and profound programme to train human capital from an early age are examples of the great effort made by the Socialist State to rapidly informatize Cuban society as a means of increasing the quality of life, efficiency and competitiveness of the country, guaranteeing the stability, reliability, vitality, security and inviolability of these technologies.

By means of an example, it is worth mentioning the more than eleven thousand students currently training to a high professional level in our higher education centres; the IT Polytechnic Universities which are teaching some 38 000 pupils of intermediate education; and the 660 Computer Youth Clubs, located throughout the country, which have trained more than one million Cubans of all ages.

Work is also being done in other key areas. For example, in the technological infrastructure our communication networks will continue to improve, and the range of equipment available will be increased and modernized, with priority being given to the sectors of greatest social relevance: health centres, education, cultural and scientific institutions, among others. In the education sector, all schools now posses IT and audiovisual resources such as learning tools, even in the most remote centres, which run off solar power, and only have one pupil.

But perhaps the element most deserving of merit is the situation in which this development has taken place; under the cruelest and longest standing economic, commercial and financial blockade ever known to man, and whose terrible and genocidal actions have intensified with the current out-of-control administration.

Internet access in Cuba dates back to 1996, when the US government, under section II of the Toricelli Law and enthusiastic about the destabilizing effect they imagined this medium would have, granted Cuba an access license. Today, despite the fact that international fibre optic cables run very close to Cuban shores, the rules of the blockade prevent connection to these, meaning that the nation is forced to use a satellite channel with a mere 65 Mbps broadband for output and 124 Mbps for input. Connection via fibre optics would not only permit a faster connection, but also significantly lower costs.

These same rules state that any new addition to or modification of the channel require a license from the US Department of Treasury.

Internet, as a common global area, certainly has some big challenges to overcome; not just those relating to its use by mankind as a whole, and the consequent inclusion of all countries in the management of it, but also relating to the eradication of universally condemned scourges, such as the diffusion of pornography, encouragement of terrorism, racism, fraud, spread of fascist ideologies and any kind of manifestation of cybernetic crime.

However, the rationality of the human spirit must prevail. The Net is not only giving a means of expression to those sectors silenced by the mass media, but is also spreading important messages in favour of aspects of crucial importance to humankind, such as peace, protection of the planet and justice, to give but three examples. Veritable communities of exchange, solidarity and cooperation are emerging in a wide range of areas of human knowledge, of which the Cuban networks are notable examples.

But another great challenge, hushed up by rich countries, is to eliminate its selective and elitist character, which is now bringing the inequalities and limitations of the real world to cyberspace, thus creating what has become known as the “digital gap”.

There are millions of people around the world who are very far from becoming “internauts”, when they don’t yet know how to read or write, and their great daily struggle is surviving hunger, thirst and disease. With the political will of the governments, international cooperation and a minimum amount of the resources that the so-called developed world currently squanders on publicity, over consumption and the weapons campaign, the Internet could become a vehicle for the implementation of a cultural and educational revolution that promotes knowledge and coveys the education, culture, cooperation, solidarity and ethical and moral values that this new century needs, encouraging the most noble human sentiments and casting aside the inhuman, selfish and individualist conducts imposed by the capitalist system, headed by the United States.

The indicators used to measure the “digital gap” should be revised and adjusted to the level of development achieved by the ITC. It is not right to say that the gap is closing when the parameters used for comparison are more than five years old. It is shameful to hear that telephonic penetration in Africa is growing more than in Europe, when countries in the old continent have more than one line per capita. Why not talk of the disparity in the levels of ITC use? Why not include recent technology such as Third Generation (3G) or broadband in the indicators?

With regards to the technological infrastructure, the US blockade not only prevents us from acquiring equipment and IT programmes from American companies, but also, due to its extraterritorial nature, also persecutes our commercial operations with companies of other nationalities, even in the most distant regions. Using pressure and blackmail, they attempt to destroy any commercial transaction with Cuba.

The persecution extends to the Web. Its no-longer just a matter of the Office for the Control of Foreign Assets of the Department of Treasury, which keeps watch and prevents American citizens and institutions from using the Web as a means by which to perform transactions with Cuban institutions; blocks are also put, with the same brazenness, on attempts to download software and information (including free downloads), if the IP number is identified as being from Cuba.

It is fallacious that this same government should talk of reducing the “digital gap” and of “free access to the ITC”.

With the premise that knowledge is the patrimony of mankind, it is imperative that the presence and distribution of informational capital and access to this be democratized.

Cuba will not give in. Over more than forty years of blockade, we have learnt to dodge a wide range of obstacles with equanimity and intelligence. One precept has characterized the socialist state: the creative, just and equitable social distribution of every scarce resource.

In this sense, the country has organised the rational and efficient use of the resources, both in terms of equipment and connectivity, on a mass social scale. This is how key sectors such as health, education, scientific centres, cultural institutions and companies are prioritized, an option which is universally recognized as a valid alternative for the countries euphemistically known as “developing” nations, and which the experts have labeled the “social appropriation of the ITC”.

Many governments, who although they don’t have the limitations of the blockade, lack resources, could have done so much if they didn’t compulsively and to the letter follow the models of capitalist use and consumption!
Maybe their “statistics” wouldn’t improve, at least those usually recognized, but they would surely manage to bring technology to the community as a whole and reduce their dependency on consumption patterns that bear no relation to our situations.

Distinguished guests,

The constant failure of the empire’s destructive actions and plans, in the face of the firm stances of our people, are only too familiar with the frustration that the reinforcement of the Cuban Revolution and the growing consolidation of the left-wing movements in Latin America cause them. These situations enrage them and intensify their hegemonic designs, multiplying their efforts of destruction in a dangerous and irrational manner.

With the fraudulent elections and consequent arrival of Bush as president, the dream held so dear by the American extreme right since the time of Reagan became true. The neo- conservatives, one of the most influential pressure groups of the American extreme right, were going back to the White House, and with them were the main exponents of the American arms industry. For them, the sad and still mysterious 9/11 attack constituted a powerful pretext under which to begin, with the motto of the “fight against terrorism”, actions that would have shocked the strategists of the Third Reich.

This was the time to intensify the psychological war and define the manipulation of public opinion. The so-called neo-conservative “think tanks” worked with extreme precision to ensure that the American people, their legislators and the world, if possible, would support and second the Administration’s expansionist plans and designs for universal control. Information Technology and Communications in general and the Internet in particular would have a somber role to play.

The Pentagon was quick to announce its decision to add a fourth army to the specialized corps of the conventional war. The classic elements: land, air and sea are now joined by Cyberspace.

Perhaps this decision was sparked by the insubordination on the Net of the Psychological War, implemented by the extreme right as a result of the events of 9/11. The so-called press and informative operations, so carefully prepared to instigate an atmosphere of war via the media, collided on the Internet with innumerable messages against this ideology sent by a wide range of pacifist sectors around the world.

Maybe the other big surprise has been to see how the American public, tired of swallowing the news written by the traditional transnational press organs, went on the internet to look for alternative opinions from those which appeared in the mass media, after having been carefully prepared in the White House.

In this great bellicose escalade created by the US government and protected by the so-called “crusade against terrorism” (which, by the way, doesn’t even target criminals who have confessed to blowing up a commercial flight with 73 innocent people on board), the range and scope of the current technological possibilities are used to step up the control over governments, companies and individuals, including the American people themselves.

Following the still-unclear events of 9/11, the neo-conservative right wing created the so-called “Department of Homeland Security”, the DHS, which coordinates 22 agencies of the US security system, with more than 18 thousand employees in its central offices.

As a result of the Missile Crisis and in response to the communication difficulties experienced by President Kennedy, the security agencies have given special attention to this matter. Today, the majority of these agencies are linked, in one way or another, to the Information Technology and Communications, they act as government advisers and what is most important is that they comprise the presidents of the main communication providers, as well as of IT, finance and air and space companies.

These agencies, at the request of the government and with the assignation of huge funds, have developed various methods and programmes to strengthen existing technologies or create new possibilities of intercepting communications, systems access and data bases, vehicle and personal identification and tracking systems. These complex networks include antenna systems, interceptor stations, radars and satellites, supported by submarines and spy planes, all linked to super computers and specialised applications.
On the other side of the Atlantic, and in response to this, Europe is developing its own project, with the same resources, objectives and an equal amount of irrationality.

It would be very naïve to think that the service and technology providers, in their collaboration with the aforementioned agencies, weren’t facilitating information which makes the espionage and intelligence work of these agencies possible. Bear in mind that in accordance with the stipulations of the “Patriot’s Act”, the government is authorized to demand information (secret or otherwise) from any company, if they consider it to be in the interest of national security.

Last year, the press published several stories which illustrate this issue very well:

One of these referred to the supposed secret relationship between Google, the popular internet search engine, and the US intelligence community. According to the media, the search engine facilitates data bases containing varied information about their users: personal details, key words, search preferences, sites visited and behavioral patterns.
However when attempts are made to combat the scourge of pornography, it will not allow access to its bases.
Another news item is related to the acknowledgment made by Microsoft of their collaboration with the US secret services. The press referred to the fact that, for the first time, the company responsible for the development of the Operational Systems installed in 90% of computers worldwide, acknowledged their exchanges and collaboration with the security agencies.

Not long ago, Bill Gates declared that those in favour of open software are the new communists.

These actions bring the destabilizing power of the empire to threatening new levels. Mankind must be on the alert and follow this situation closely.

For Cuba, also a victim of the intensification of the blockade, the creation of the commission for transition in Cuba and the so-called “Plan Bush”, -which now contains secret clauses -, this phenomenon isn’t new. The means change but the objectives remain the same as those denounced by our José Martí in 1892:

“Our enemy is obeying a plan: to provoke us, disperse us, divide us and suffocate us. That is why we obey a different plan: to show how tall we stand, to come together, unite, defy them, free out homeland at last. Plan against plan. Without a plan of resistance it is impossible to defeat a plan of attack”.

Throughout its history, the Cuban Revolution has been forced to dodge the most perverted of plans, a key to which have been the security measures and actions that it has taken on all fronts. The examples would be never ending.
Faced with these new threats and the country’s resolute desire for progress, it is necessary to remodel strategies and actions that will help to ensure the constant growth of the security of our networks and the permanent preparation of our people. In this context, we will continue with the same stance that has guaranteed our safety on other fronts and which comrade Fidel summed up in the Central Report to the First Congress of the Party:

“As long as there is imperialism, the Party, the State and the people will give their utmost attention to the defense services. The revolutionary guard will never cease in its vigilance. History shows us with all too much eloquence that those who forget this principle do not recuperate from their mistake”.

Faced with the empires backward policy, the progressive forces of the world are strengthened, new leaders committed to their people are emerging, and the sense of unity is increasing, all for a better world.

In Latin America, the dreams of integration and independence of our martyrs are beginning to come true. In resistance to centuries of foreign exploitation, the failure of neoliberalism and the annexationist Free Trade Agreements (FTAA), new integrationist projects of collaboration that have a marked social dimension and a humanistic, supportive and internationalist perspective are emerging, under the Bolivarian Alternative for the Americas (ALBA)

Information Technology and Communications will also be at the centre of the area’s integrationist plan. It will be necessary to find the strategic alliances needed to confront hegemonic attempts in this new battle field, and which make it possible to put a new seal on the sovereignty of our peoples. This will make it possible to find new systematic solutions which, as well as becoming effective and efficient schemes for the use of these technologies, will also minimize the risks that they will incur, and allow for the timely prevention of the United States, as José Martí said, landing, with more force, on the land of our America”.

These technologies constitute one of the tools for global extermination, as despite the known risks that they incur, they are also necessary to continue to advance down the path of development. Therefore, our country is incorporating the concept of the Cuba Network as a means of expressing the results which we have so far achieved and will continue to achieve in the future.

The wild horse of the new technologies could and must be controlled, and Info-communications must be used to serve peace and development.

Thank you very much.

 

 

 

 

 

 


 

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