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La agresión radioelectrónica de Estados Unidos contra Cuba

Como ha denunciado el Gobierno cubano en los más diversos foros internacionales, desde el mismo triunfo de la Revolución cubana el 1º de enero de 1959, las sucesivas administraciones norteamericanas han recurrido a todo su poderío económico y tecnológico en apoyo a la agresión radioelectrónica contra Cuba. Mediante ilegales transmisiones radiales primero, y luego también televisivas, se ha venido agrediendo de modo permanente el espacio radioeléctrico cubano, difundiendo programaciones especialmente diseñadas para la incitación al derrocamiento del orden constitucional establecido por el pueblo cubano. Hacia ningún otro pueblo del mundo ha sido transmitida por una potencia extranjera, durante tanto tiempo, tanta mentira y estímulo a la destrucción y al odio.

Estas transmisiones ilegales de radio y televisión buscan, mediante falsas alegaciones, la tergiversación y la propaganda dolosa, promover el desencanto y el cuestionamiento del pueblo cubano a su Revolución, el desacato al orden constitucional del país, el enfrentamiento a sus autoridades, y la emigración ilegal de cubanos poniendo en riesgo sus vidas.

EI 21 de marzo de 1960 se inició oficialmente la agresión radial contra la Revolución Cubana, al salir al aire una nueva emisión de La Voz de América (VOA) en idioma español. La VOA es uno de los órganos centrales de manipulación propagandística y guerra psicológica e ideológica de la Agencia de Información de los Estados Unidos de América.

Como emisora oficial del Gobierno de Estados Unidos, La Voz de América tenía determinadas limitaciones para cumplir todas las expectativas y necesidades de propaganda en la aplicación de la política de guerra no declarada decidida contra la Revolución cubana.

Es por ello, que el 17 de mayo de 1960, se puso en el aire una estación de radio subversiva en la banda de radiodifusión comercial de AM por ondas medias, nombrada Radio Swan, para realizar transmisiones que sirvieran para alentar y orientar a los terroristas que operaban en territorio cubano.

Radio Swan comenzó a operar en una frecuencia cuidadosamente escogida para penetrar en toda Cuba y causar la menor interferencia nociva posible a las emisoras de Estados Unidos. Era una operación clandestina, y como tal, jamás fue inscrita en el Registro Internacional de Frecuencias de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) .

Tampoco fue tramitada a través del Tratado Regional de Radiodifusión de América del Norte NARBA (North American Regional Broadcasting Agreement), vigente en aquel entonces, del cual formaban parte Cuba y Estados Unidos, no obstante que dicho Tratado resultaba de alto beneficio y muyventajoso para los radiodifusores norteamericanos.

Según documentos hechos públicos en 1980, la emisora Radio Swan imponía a la CIA una erogación mensual de 400 a 500 mil dólares, sosteniendo una programación que llegó a contar con tres horarios: matutino, vespertino y nocturno, con una duración promedio de entre 8 a 12 horas diarias.

Poco antes de la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos, Radio Swan fue dotada de un transmisor adicional en la banda de radiodifusión internacional de ondas cortas de 49 metros, el cual funcionaba en la frecuencia de 6 000 kHz. y también estaba dirigido hacia Cuba.

Los contenidos de las emisiones de Radio Swan se hicieron cada vez más abiertamente agresivos, incitando a diversas formas de terrorismo, entre ellas el sabotaje económico, la destrucción de instalaciones administrativas y de servicios, el asesinato de los principales dirigentes revolucionarios. etc.

EI 17 de abril de 1961, al iniciarse la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos organizada, financiada y dirigida por el Gobierno de Estados Unidos, Radio Swan pasó a brindar un apoyo y orientación directa en sus transmisiones a los agresores.

Tras la rotunda derrota propinada a los invasores mercenarios de Bahía de Cochinos por el pueblo cubano, la CIA decidió cambiar el nombre de Radio Swan – a partir de su total descrédito –, rebautizándola como Radio América, "La Voz de la Verdad para todo el Continente", la cual continuó su propaganda contra Cuba hasta que los recortes en el abultado presupuesto para operaciones anticubanas de la Agencia, la hicieron desaparecer a mediados de los años 60.

Durante la Crisis de Octubre (Crisis de los Mísiles), los Estados Unidos intensificaron la utilización de la radio como instrumento de guerra psicológica contra Cuba, mediante la ejecución del llamado “Plan Jacobs”. Este plan contemplaba la instalación emergente de dos nuevos transmisores de ondas medias en cayos al sur de la Florida, en las frecuencias de 1 180 kHz. y1 040 kHz., respectivamente.

Al plantearse estas instalaciones iniciaron una nueva fase de la guerra radial contra Cuba, al llevar el ataque directo del Gobierno de los Estados Unidos a la banda de radiodifusión comercial de AM por ondas medias, esperando aumentar considerablemente su audiencia en nuestro país.Hasta ese momento solo se había empleado dicha banda en operaciones clandestinas y nunca reconocidas por el propio Gobierno.

Con el ascenso de la administración de Reagan y el incremento de las acciones de hostilidad y agresividad contra el pueblo cubano, se reinician las emisiones oficiales de radio expresamente dirigidas hacia Cuba.

El 20 de mayo de 1985, en grave afrenta a la dignidad y al legado histórico y patriótico de la nación cubana, el servicio de transmisiones de radio diseñadas y dirigidas a fomentar el cumplimiento de la sempiterna pretensión de anexarse la Isla, fue bautizado por los representantes del gobierno imperialista nada menos que con el nombre del Héroe Nacional cubano, José Martí.

Las transmisiones del Servicio Especial de Programas de la Voz de América: Radio Martí, se han mantenido, a partir de su salida al aire, como un eslabón esencial de la política de guerra propagandística, psicológica e ideológica de sucesivas administraciones norteamericanas contra el pueblo cubano.

Varias de las emisoras, del sur del Estado de la Florida, son propiedad o prestan sus servicios a organizaciones promovidas o vinculadas directamente a elementos terroristas que residen, operan y actúan con total impunidad contra Cuba desde el territorio norteamericano y cuyas actividades han sido denunciadas por Cuba en diversos foros de las Naciones Unidas que abordan el tema del combate al terrorismo, y de forma oficial ante el Gobierno norteamericano.

El Reglamento de Radio Comunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), en su edición de 1990 y su revisión de 1994, estipula en su artículo 30, Sección 1, numeral 2666 (actual numeral 23.3 de la edición del 2004), que las transmisiones de radio en la banda de radiodifusión comercial de AM por ondas medias, por FM o por televisióndeben ser concebidas como "un servicio nacional de buena calidad dentro de los límites del país que se trate". Quiere esto decir que incluso en el orden técnico y operativo, las emisiones de la mal llamada Radio Martí transgreden las normas internacionalmente aceptadas en la materia. Sus transmisiones en los 1 180 kHz. son ilegales, al invadir de forma grosera el espacio radioeléctrico del territorio nacional cubano.

Por su parte, las transmisiones de onda corta que realiza Radio Martí –utilizando 13 frecuencias para ello –, también son ilegales, en tanto el contenido de esas emisiones contraviene principios consagrados en la Constitución y Convenio de la UIT, entre ellos la afirmación que realiza su Preámbulo respecto a que "las transmisiones de onda corta deben facilitar las relaciones pacificas y la cooperación internacional entre los pueblos".

Bajo la administración Reagan, circuló por primera vez en el Congreso de Estados Unidos un proyecto, promoviendo llevar a cabo estudios de factibilidad para iniciar las transmisiones de televisión a Cuba con fines de agresión política, propagandística e ideológica. La mafia terrorista cubano-americana de Miami fue incorporada activamente a la labor de cabildeo y apoyo a dicha iniciativa.

En 1989, la Cámara y el Senado aprobaron sendas Resoluciones autorizando la estación de televisión una vez que las pruebas de transmisión hubiesen sido llevadas a cabo de manera satisfactoria.

La variante escogida fue un globo cautivo con un transmisor a bordo, de una potencia radiada superior a 30 mil watts, que se mantendría a una altura de 10 a 14 mil pies en la zona de Cudjoe Key.

La señal de televisión se generaría en Washington (posteriormente la pasarían a Miami) y sería transmitida a una estación terrena ubicada en Cudjoe Key, de ahí hacia el transmisor ubicado en la góndola del aerostato, de donde partiría la señal para tratar de entrar a Cuba.

Con anticipación más que suficiente y por todas las vías posibles, Cuba hizo todo lo que estuvo a su alcance en el orden político y diplomático, incluyendo una carta al presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con el objetivo de convencer al Gobierno de los Estados Unidos de la conveniencia de abandonar su nueva escalada en la agresión en materia de telecomunicaciones. Se le expresó la disposición del Gobierno cubano a negociar un entendimiento respecto al intercambio de programas y transmisiones de televisión.

Finalmente, el 27 de marzo de 1990, comenzó la agresión televisiva.

La Administración de los Estados Unidos trató de inscribir la Estación a bordo del dirigible en el Registro Maestro Internacional de Frecuencias de la UIT, cuestión que fue denegada por la Junta Internacional de Registro de Frecuencia argumentando que estas transmisiones desde el dirigible contravenían disposiciones del Reglamento de Radiocomunicaciones.

El 27 de julio de 1990, la administración de Bush (padre) presentó al Congreso un informe evaluando el llamado período de pruebas de Tele Martí. En el mismo se reconoce que la Junta Internacional del Registro de Frecuencias ha certificado la ilegalidad de esa acción y que la reacción internacional había sido desfavorable a Estados Unidos. No obstante, el presidente Bush (padre) ordenó continuar las transmisiones.

Estados Unidos pretende cubrir su impúdica agresión a la soberanía y la dignidad del pueblo cubano, alegando que sus transmisiones televisivas no generan interferencias en Cuba, al transmitir en un horario en que no está en servicios la televisión cubana. Oculta cínicamente que nuestros transmisores han sido debidamente registrados para ofrecer servicios las 24 horas del día.

No sólo se transmite hacia Cuba una programación televisiva repleta de mentiras, tergiversaciones de la historia y la realidad actual, profundamente ofensiva a la determinación de independencia y justicia de la nación cubana; se pretende coartar el ejercicio del derecho de libre determinación a su pueblo, impidiéndole –como hace cualquier otro país en el mundo–, administrar soberanamente sus frecuencias radioeléctricas y espacio radioelectrónicos, y decidir al interior de sus fronteras, el modo y horario de transmisiones de los servicios de radio y televisión.

De las 14 emisoras que transmiten hacia el territorio de Cuba programaciones exclusivamente dirigidas a promover la destrucción del orden constitucional decidido soberanamente por el pueblo cubano, dos son propiedad del Gobierno de Estados Unidos: las mal llamadas Radio y Televisión Martí, que recibieron 26.7 millones de dólares en la Ley Consolidada de Asignaciones presupuestarias para el 2005.

La agresión radio-televisiva contra Cuba evidencia no sólo la naturaleza demencial de su política de hostilidad y agresiones contra el pueblo cubano, también el total desprecio del gobierno de Estados Unidos por las normas y principios del Derecho Internacional que rigen las relaciones entre los Estados.

La guerra radio-electrónica de Estados Unidos contra el pueblo cubano viola directamente la letra y transgrede el espíritu de instrumentos internacionales como:

•Los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en numerosos instrumentos internacionales, en particular los relativos a la igualdad soberana de todos los Estados y la no injerencia en los asuntos que son de jurisdicción interna de los mismos.

•La Declaración de Principios de Derecho Internacional relativos a las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, consagrada mediante la resolución 2625 (XXV) adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1970.

•La Constitución, el Convenio y el Reglamento del Radiocomunicaciones de la UIT, en particular su numeral 23.3, que limita las transmisiones televisivas más allá de los límites nacionales.

•El Artículo I común al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y al de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptados por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 1966.

•La Declaración sobre los principios fundamentales relativos a la contribución de los medios de comunicación de masas al fortalecimiento de la paz y la comprensión internacional, a la promoción de los derechos humanos y a la lucha contra el racismo, el apartheid y la incitación a la guerra, proclamada el 28 de noviembre de 1978 en la XX Reunión de la Conferencia General de la UNESCO.

•La Resolución 37/92 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 10 de diciembre de 1982, que estableció los principios que han de regir la utilización por los Estados de satélites artificiales de la Tierra para las transmisiones internacionales directas por televisión.

El 20 de noviembre de 1997 se inició una fase cualitativamente nueva en la agresión televisiva, al comenzar las transmisiones de la mal llamada Tele Martí en la banda de UHF empleando, hasta el presente, indistintamente tres canales diferentes.

El 24 de febrero del 2003, el Gobierno de Estado Unidos permitió que una nave aérea de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al rescate” realizara transmisiones de televisión en bandas de frecuencias empleadas por radioaficionados de los Estados Unidos para transmitir televisión desde aguas internacionales.Este hecho constituye una severa violación del Reglamento de Radiocomunicaciones que establece la prohibición de señales de radiodifusión en aguas o espacios aéreos internacionales.

Luego de varias declaraciones de la FCC reconociendo y apercibiendo que estas transmisiones eran violatorias de leyes internacionales, el 20 de mayo del 2003 una aeronave de las Fuerzas Armadas realizó este tipo de transmisiones volando, en este caso, desde el espacio aéreo de los Estados Unidos.

En septiembre del 2003 se comienza a retransmitir la señal de la Televisión Martí por el sistema de satélites HISPASAT, simultáneamente con el sistema empleado hasta ese entonces NSS-806 a partir de ese momento estas transmisiones se realizan durante las 24 horas del día.

En ese propio año se establece por las transmisiones propiamente de la VOA un programa de media hora diaria denominado “Ventana a Cuba”.

El 6 de mayo de 2004, el presidente Bush decidió dar nuevos pasos en el escalamiento de la agresión radioelectrónica y las campañas de desinformación y estímulo a la subversión en Cuba, al anunciar la asignación de 18 millones de dólares adicionales para las transmisiones de las mal llamadas TV y Radio Martí contra el pueblo cubano, desde un avión militar C-130, que sería destinado exclusivamente a ello.

Los referidos 18 millones de dólares se suman a lo asignado en la “Ley Consolidada de Asignaciones presupuestarias para el 2005” y elevan el financiamiento gubernamental de ambas emisoras a 44.7 millones de dólares.

A partir del mes de agosto del 2004 estos vuelos se realizaron de manera sistemática, una vez por semana, lo cual motivo que Cuba elevara el asunto a la Junta del Reglamento de Radiocomunicaciones de la UIT quien en sus reuniones 34, 35, 36 y 37 lo trataron.

Incluso el tema fue denunciado en los Consejos del 2004 y del 2005 de la UIT y la Junta concluyó, en su 37 reunión en junio del 2005, que tanto las transmisiones diarias desde el dirigible como las semanales del vuelo del EC-130, efectivamente, causan interferencia perjudicial a servicios de televisión que Cuba tiene inscriptos en el Registro Maestro Internacional de Frecuencias; solicitando en innumerables ocasiones a la Administración norteamericana que cesaran estas interferencias, a lo cual se han negado en franco desacato a los reclamos de la Junta y de la Oficina de Radiocomunicaciones de la UIT.

17.11.2005cial tecnológico y la experiencia acumulada por un amplio número de especialistas altamente calificados en este tipo de guerra sucia, se recrudeció la contienda bélica anticubana en materia de transmisiones radiales y televisivas. En menos de un año –hasta julio 2005–, se han efectuado 46 transmisiones desde el avión militar, a la vez que se mantuvieron las que se efectúan diariamente desde el globo aerostático.

El conjunto de las transmisiones anticubanas totalizan actualmente 2 425 horas semanales emitidas en 30 frecuencias de radio y televisión.

Algunos hechos recientes relacionados con la agresión radio-televisiva contra Cuba:

•6 de mayo de 2004. El presidente Bush adoptó nuevas medidas encaminadas a escalar la agresión radioelectrónica y las campañas de desinformación y estímulo a la subversión en Cuba. Se asignan 18 millones adicionales de dólares para asegurar las transmisiones de Radio y Tele Martí desde un avión militar C-130.

•21 de agosto del 2004. Entre las 18:00 y las 22:00 horas, tiene lugar una violación similar a la ocurrida el 20 de mayo del 2003. En esta ocasión la interferencia intencional y perjudicial al normal funcionamiento de las estaciones de radio y televisión cubanos se produjo en medio de la labor de recuperación de los daños causados por el devastador huracán Charley, obstaculizando la labor de difusión de información de interés para todo el pueblo cubano.Transmitiendo simultáneamente en la banda de radiodifusión comercial de AM por ondas medias la Radio Martí.

•12 de diciembre de 2004. Inicia transmisiones la Radi17.11.2005cial de FM, así como realizaron pruebas en otras frecuencias en la banda de radiodifusión comercial de AM por ondas medias.

•30 de abril, y los 7 y 14 de mayo del 2005. Se llevaron a cabo tres vuelos de exploración con aviones del tipo RC-135, a la misma hora en que el EC-130J transmitía hacia Cuba, con la posible intención de comprobar la efectividad y los parámetros de nuestra respuesta a la teleagresión.

•13 de julio del 2005. Cinco días después del paso del huracán Dennis, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos rebasificó en la estación aeronaval de Key West en la Florida dos aviones EC-130 J de la 193 Ala de Operaciones especiales de Pennsylvania. Una de las aeronaves voló consecutivamente los días 15, 16, 18, 20 y 23 de julio en una escalada provocadora y agresiva, emitiendo transmisiones contrarrevolucionarias.

 

 

 

 

 


 
 

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