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Cuba: hacia una sociedad de la información justa, equitativa y solidaria

Cuba se ha planteado con valentía el objetivo de comenzar a transitar por el camino de la informatización, al haber diseñado e iniciado la aplicación de estrategias que permitan convertir los conocimientos y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en instrumentos a disposición del avance del proceso de transformaciones emprendido por el pueblo cubano.

Esta tarea no resulta sencilla. Debe tenerse presente que EE.UU. que pretende imponer su dominación hegemónica al mundo, ha venido llevando a cabo por más de 40 años las más variadas formas de agresión contra el pueblo cubano, que han incluido una política genocida de bloqueo económico, comercial y financiero.

En la I Fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información celebrada en Ginebra en Diciembre de 2003, Cuba presentó a los asistentes el documento “Cuba: Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para todos”. Transcurridos dos años se hace necesario realizar una actualización para expresar lo que se ha avanzado.

El Guerrillero Heroico, Comandante Ernesto Che Guevara, ya a principios de 1962, planteaba:

”Todo país que empieza la construcción del socialismo tiene que luchar por las bases materiales para conseguirlo y para ello necesita crear excedentes que están dados por la productividad del trabajo… será necesario llegar a la automatización más o menos gradual de todos los procesos de producción, es decir, entrar de lleno en la electrónica. Se podrá objetar que esta es una de las ramas más nuevas y complejas de la industria y que sólo contados países la dominan. Nosotros consideramos que esa es una razón más para acelerar su estudio y desarrollo. El mundo camina hacia la era electrónica… Todo indica que esta ciencia se convertirá en algo así como una medida de desarrollo; quien la domine será un país de vanguardia.

En Cuba se ejecuta y se busca continuamente perfeccionar un proyecto de desarrollo nacional que tiene como pilares la justicia social, la participación popular, la equidad y la solidaridad, sólo un proyecto de esta naturaleza es verdaderamente capaz de salvar la brecha digital y potenciar las capacidades productivas y creadoras planteadas por la nueva revolución tecnológica y del conocimiento en beneficio de todo el pueblo.

El pueblo cubano ha reafirmado su convicción de que la esencia de los problemas que afectan a los pueblos e individuos en la nueva etapa del desarrollo humano, sigue siendo de naturaleza política.

Reconociendo las complejidades económicas, sociales y culturales que están asociadas a la superación de los desafíos a enfrentar, así como el valor estratégico del dominio de las tecnologías y el conocimiento como formidables instrumentos que potencian hasta niveles insospechados la productividad de hombres y mujeres, Cuba señala que el factor clave para el logro de un futuro de paz, progreso y justicia, está en emprender las acciones y transformaciones que se requieran, tanto al interior de los países, como a escala internacional, con el objetivo de garantizar el ejercicio del poder sobre sólidas bases democráticas y equitativas.

Nuestro pueblo está a la vanguardia de los que proclaman que “Un mundo mejor es posible”, si se lucha con ahínco por este ideal y se genera la voluntad política necesaria para los imprescindibles cambios que deberán producirse. La labor de sensibilización y movilización de amplios sectores intelectuales, políticos y sociales en todo el mundo es vital en este empeño.

La exclusión, la explotación, la pobreza, la discriminación, las desigualdades más crueles, los abusos y crímenes de todo tipo, siguen formado parte de la vida cotidiana de cientos de millones de personas en diversas regiones del planeta. Para las grandes mayorías marginadas los temas que convoca la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, no rebasan, lamentablemente, la categoría de simples quimeras irrealizables, si es que llegan a comprender el significado e impacto real de estas condiciones en sus propias vidas.

La utilización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones no es un fin en sí mismo y requiere de antemano tener sistemas sociales que funcionen y garanticen las necesidades básicas de la población en alimentación, salud, educación y cultura, entre otras.

Cuba participa en el proceso de las reuniones de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información convencida de la responsabilidad colectiva de adoptar decisiones que permitan universalizar los beneficios de la llamada Sociedad de la Información, atendiendo los obstáculos adicionales que afectan a los países subdesarrollados para la realización de este propósito.

Mientras en el mundo se escuchan los tambores de la guerra o se dilapidan valiosos recursos para fabricar armas cada vez más sofisticadas y destructivas, en Cuba se revoluciona la educación para multiplicar los conocimientos de las nuevas generaciones, se universaliza el acceso a los centros superiores de enseñanza, se llevan las escuelas de arte a todo el país y se crean las condiciones para que el disfrute y el beneficio de las creaciones artísticas alcance a todos por igual.

En nuestro país se utilizan los medios de difusión masiva y los equipos audiovisuales y de computación para impartir conocimientos a niños, adolescentes y adultos en las escuelas y en los hogares, se generaliza el uso de la televisión y el vídeo como medios audiovisuales de gran impacto en la enseñanza primaria y media, se informatiza la sociedad y se imparte computación a todos los estudiantes desde la enseñanza prescolar.

La educación fue desde el triunfo mismo de la Revolución cubana, y lo será siempre, uno de los objetivos fundamentales de nuestra épica lucha por una sociedad verdaderamente justa, libre y solidaria. La experiencia vivida y los resultados alcanzados hacen innecesario argumentarlo.

Lo que comenzó por la alfabetización de un pueblo cuya inmensa mayoría era analfabeta total o funcional, en la que menos del diez por ciento de los adolescentes y adultos alcanzaba el sexto grado y cuya cultura política no rebasaba los límites que permitía el embrutecedor sistema de explotación económica, las mentiras y las ideas enajenantes impuestas a nuestro pueblo, se va transformando en la más extraordinaria experiencia de desarrollo educativo y cultural que haya conocido sociedad alguna en la historia.

La profunda revolución que está teniendo lugar en la educación en Cuba impondrá la transformación total de la propia sociedad, uno de cuyos frutos será la cultura general integral, que debe alcanzar a todos los ciudadanos. A tales objetivos se vinculan más de cien programas, que como parte de la Batalla de Ideas se llevan adelante, algunos de los cuales se han convertido ya en prometedoras realidades. La propia vida material del pueblo cubano tendrá en un futuro cercano como base fundamental los conocimientos y la cultura general.

Hace más de cien años el Héroe Nacional cubano, José Martí, afirmó categóricamente: “Ser culto es el único modo de ser libre”. Dicha máxima, que mantiene plena vigencia, sirve de faro a la obra educacional y cultural de la Revolución cubana.

 

 

 

 


 
 

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